Dos Historias…
En una, la “Oficial” -que no es totalmente verdad- pues,
 a la Sociedad Argentina
 se le ha contado sólo una parte de lo que, en realidad,
ocurrió…
Y en el pensamiento
 colectivo sólo quedó
 registrado la mal denominada “Guerra de Malvinas”.
La nuestra fue poco y nada difundida.
 Pero, es la Verdadera Historia de nuestro País.
Hago referencia al “Conflicto Armado del Canal del Beagle”,
 entre Argentina y Chile (1978-1979).
Aquí encontrarán una
 parte fundamental
 de esa Historia jamás
 contada por nadie.
 Sepultada por sucesivos Gobiernos.
 Pero, vivida y sufrida
 por muchos jóvenes
 Ex Soldados Conscriptos
 Argentinos de entonces.
Y les pregunto:
 ¿Dónde está y cuál es la diferencia
 entre un conflicto y otro ? 
Pues, hay que decirlo
 de una vez y para siempre:
 Que ambos están
 catalogados como
 “Conflictos Armados”
 por el Ministerio de Defensa.
Hagan Memoria:
Lean la verdadera Historia, Carajo…!
Lo que nunca jamás nadie se atrevió a publicar
y a decir por MIEDO A LA VERDAD !!!

ADVERTENCIA
 
 

CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO DEL CANAL BEAGLE:
EL COSTO DEL TRATADO DE PAZ Y AMISTAD DE 1984
-Ampliado y actualizado en marzo de 2005-

 
TRAS LA CUASI GUERRA DEL CANAL BEAGLE EN 1978, ARGENTINA REINICIÓ SUS HOSTILIDADES AL ENTERARSE QUE LA MEDIACIÓN PAPAL DE 1980 TAMPOCO SATISFACÍA SUS MÁXIMAS ASPIRACIONES EXPANSIONISTAS. LAS ESCARAMUZAS Y LAS PROVOCACIONES EN AGUAS DEL BEAGLE CONTINUARON HASTA EL ESTREPITOSO FRACASO ARGENTINO EN SU CAMPAÑA MILITAR DE LAS ISLAS FALKLAND, EN 1982. LA HISTORIA DEL CONFLICTO AUSTRAL SÓLO CONCLUIRÍA CON EL TRATADO DE 1984 CON CHILE, QUE TAMBIÉN SIGNIFICÓ UNA ENTREGA DE TERRITORIO A PESAR DE LAS VENTAJAS JURÍDICAS Y ESTRATÉGICAS QUE TENIA ENTONCES CHILE PARA IMPONER SU POSICIÓN A ARGENTINA, ADEMÁS DE QUE SE LO HA QUERIDO REPRESENTAR ILUSAMENTE COMO UN GRAN LOGRO DIPLOMÁTICO SIN COSTOS TERRITORIALES
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La crisis del Beagle de 1978.
La intervención vaticana
La belicosa fiebre militar argentina había sido desatada junto al rechazo al Laudo Británico de 1977, que tras diez años de cuidadoso estudio y exposiciones favorecía a Chile por sobre las pretensiones argentinas en las islas Picton, Lennox y Nueva, comprobando de paso que la fantástica base de la pretensión argentina, según la cual el Canal de Beagle doblaba milagrosamente hacia el Sur por un costado de isla Navarino, era una falsedad.
Pasando por encima de toda la legalidad y los principio jurídicos, Argentina lo declaró "insanablemente nulo" en enero del año siguiente, durante el Gobierno del General Jorge Rafael Videla, quien inició de inmediato una nueva y agresiva política de hostigamientos con miras a provocar una guerra, desencadenando la llamada Crisis del Beagle de 1978.
Obraba en favor de los intereses argentinos el embargo internacional de venta de armas que pesaba sobre Chile desde poco antes, decretado por Washington D.C. en momentos de casi completa indefensión militar chilena, lo que estimuló notoriamente la prepotencia platense para imponer sus intereses en el Beagle. Sólo la habilidad diplomática del entonces Canciller chileno (inusual en nuestra historia), don Hernán Cubillos Sallatos, sumada al esfuerzo del Vaticano por detener el conflicto armado, se vislumbraban como la única posibilidad de atar a Argentina a un arbitraje y, por ende, a la solución pacífica del conflicto que ella misma había iniciado al desconocer la palabra empeñada en el Tratado de 1881, cuyo texto le permitía a la Argentina poseer territorio sólo "hasta tocar con el Beagle", mientras que todas las islas al Sur del canal serían chilenas.
Desde poco antes del repentino fallecimiento de Su Santidad el Papa Pablo IV, el Canciller Cubillos y el Cardenal de Chile Raúl Silva Henríquez se habían comprometido a acatar una eventual mediación papal, la que ahora recaería en Juan Pablo I. Pero el nuevo pontífice también falleció, en extrañas circunstancias, a sólo un mes de asumir. Correspondió entonces a Juan Pablo II, al tomar el nuevo pontificado a fines de 1878, volver a formular el ofrecimiento de una generosa intervención de paz por parte de la Basílica de San Pedro.
Sin embargo, a pesar de que había sido el propio Gobierno de la Casa Rosada quien propuso a la Santa Sede como virtual mediadora, primero en su interés de evitar el acatamiento al Laudo de 1977 y luego para que el caso no fuese a parar a la Corte Internacional de La Haya (y creyendo que las malas relaciones entre el Gobierno Militar de Chile y la Iglesia Católica le resultarían convenientes a la solución del conflicto), él mismo rechazó la vía de esta mediación formulada por la Cancillería de Chile.
Sin más remedio, ambos países se aprestaron para iniciar la guerra en las aguas del Beagle, en las vísperas de la Navidad de 1978, ante la mirada impotente de la comunidad internacional y del Vaticano.
Cuando la noche del 21 al 22 de diciembre ambos países estuvieron al borde de enfrentarse en las aguas del Beagle, conflicto que sólo fue postergado por la intervención bondadosa del clima y la naturaleza, el retraso dio al Vaticano el instante preciso para proponer una reunión de emergencia entre los embajadores. Esa misma mañana del 22, Juan Pablo II, ante el Sacro Colegio Cardenalicio de Roma, hizo su llamado final a la paz y declaró urbi et orbi su deseo fervoroso de mediar en la cuestión del Cono Sur:
"Confirman la urgencia de la necesidad de luchar a favor de la paz, las tristes noticias llegadas recientemente del continente sudamericano. Es motivo de profundo dolor y de íntima preocupación el enfrentamiento que se ha ido agudizando en este último período entre Argentina y Chile, a pesar del vibrante llamamiento de paz hecho a los responsables, por parte de los Episcopados de los dos países, vivamente apoyados por mi predecesor Juan Pablo I".
Esta vez, acorralada por el peso moral que implicaba rehusar el ofrecimiento de paz de la Santa Sede y temiendo un un reproche internacional si aparecía negándose a abrirle sus puertas al Vaticano, la Argentina no pudo rechazar una intervención papal y debió frenar sus planes expansionistas de la "Operación Soberanía", a pesar de la abrumadora superioridad militar que tenía entonces con respecto a Chile y en la que confiaba para ganar una eventual guerra, juicio optimista que, sin embargo, posteriormente ha sido puesto en duda por los propios militares argentinos, como el General Balza.
Sabiendo que el Canciller Cubillos ya había aceptado en nombre de Chile la propuesta vaticana, el General Videla y la Junta argentina también se sumaron a la propuesta. Parece haber influido también la noticia llegada de algún modo a Buenos Aires, de que los estrategas militares en Santiago ya conocían al detalle las posiciones de los tanques y las fuerzas argentinas de infantería apostadas junto a la cordillera, derribándose así el plan del General Menéndez, de penetrar la frontera valiéndose del factor sorpresa.
El Papa nombró al Cardenal Antonio Samoré para representar a la Santa Sede y a la mediación, el día 23, siendo asistido por Fiarello Cavalli y Faustino Sáinz. Partiría casi de inmediato a entrevistarse con las autoridades de ambos países, empezando por Argentina, el día 27. El Almirante Emilio Eduardo Massera, el más duro y belicoso de la Junta Militar argentina, estuvo atento a estas reuniones entre Samoré y la Casa Rosada. Desatados de las cadenas de la moral y la ética, los representantes argentinos hasta intentaron engañar al enviado papal alegando que las islas Picton, Lennox y Nueva no eran conocidas cuando se firmó el Tratado de 1881, por lo que el acuerdo resultaba imperfecto y merecía ser revisado.
Odioso y antichileno hasta los huesos, tan pronto el Cardenal partió a Santiago al día siguiente, el amatonado Massera declaró a los medios de prensa de prensa argentinos una fuerte advertencia:
"Haremos nuestro el espíritu de justicia y de convencimiento de que ningún otro despojo será permitido en el transcurso de la historia que nos toca vivir".
Al reunirse con Cubillos, Samoré se mostró en extremo parco y fingió estar completamente reacio a considerar la posición chilena. Hasta amenazó con volver a Roma si Chile no aceptaba flexibilizar su posición, por considerar que su gestión no tendría sentido, ya que veía la paz "difícil, pero posible" sólo si alguien cedía. Hábil e intuitivo en su oficio, Cubillos comprendió que estaba siendo sometido a una prueba y no aflojó, respondiendo al Cardenal con similar decisión y hasta algo de molestia que no transaría soberanía chilena. Entonces, éste se soltó y le pidió conversar con tranquilidad, esta vez en serio.
La conversación duró varias horas. En ella, Samoré preguntó al Canciller si creía posible "que los juristas puedan interpretar el Tratado de 1881 en alguna palabrita que pudiera salvar la situación", pero Cubillos lo desestimó. Al reunirse en horas de la tarde con el Presidente Pinochet, el Cardenal volvió a advertir la solidez y el convencimiento de las autoridades chilenas, cuando el General le advirtió que "Chile no quiere la guerra, pero no la teme".
Cubillos acompañó a Samoré al Aeropuerto de los Cerrillos el 30 de diciembre. Al partir hacia su vuelo, declaró casi con congoja: "Sólo Dios sabe si volveré a Santiago".
El Cardenal logró una base de acuerdo para la mediación y los cancilleres de ambos países llegaron a firmarla a Montevideo el 8 de enero de 1979. En la ocasión, Cubillos no aceptó la exigencia del Canciller Pastor de que la base fuese firmada en carácter secreto.
En Argentina, militares como el General Menéndez insistían hasta el último instante a la Junta en la conveniencia de no firmar el acuerdo de mediación y seguir con el plan trazado para la "Operación Soberanía". A regañadientes, debieron ordenar el retiro de las fuerzas argentinas desde la frontera el día 9. Gracias a la intervención papal, ambos bandos habían quedado atados a la espera de una solución pacífica.
 
 

Siniestras influencias argentinas
contra la mediación papal
Hemos dicho en otra parte que Chile y Argentina vienen sosteniendo desde sus orígenes republicanos una guerra en baja intensidad que los demuestra más en calidad de enemigos históricos que como los buenos vecinos que la propaganda política y las sensiblerías americanistas pretenden mostrar en forma majadera e ilusa. Este estado permanente de tensión y conflicto con períodos de altos y bajos y cuya génesis se encuentra el deseo estratégico de Argentina de acceder a la cuenca del Pacífico, vino a registrar otro de sus picos más altos en el período al que vamos a referirnos a continuación.
Se estaba en plena mediación cuando fueron dados a conocer informes de la DEA de los Estados Unidos, revelándose sorprendentes datos recolectados por sus agentes establecidos en Buenos Aires y Bolivia, hacia 1979, respecto de que las mafias y organizaciones oscuras de origen europeo que estuvieron relacionadas directamente con el narcotráfico, se valían de los negocios de compra de armas por parte de Argentina para sus actividades de lavado de dinero. Recordemos que este abundante material de guerra era el que se pretendía utilizar en contra de Chile para una eventual invasión del Canal Beagle.
Pero veremos que las revelaciones de la DEA eran sólo un pétalo de lo que realmente ocurría en la Argentina. Paralelamente, allá se realizaban extraños y nunca bien aclarados negocios entre el Gobierno y poderosos particulares internacionales relacionados con los países que proveían de armas al Ejército y la Armada, algunos de los cuales, sin embargo, se habían negado a venderle a Chile ese mismo tipo de material militar con el pretexto de mantenerse neutrales. Los negocios iban desde la propia venta de armamento a planes de explotación energética y hasta la construcción de metros subterráneos en Buenos Aires.
A la sazón, surgían también reiterados informes respecto de que Argentina estaba intentando reflotar una coordinación regional estratégica contra Chile, similar a la que se trató de ensayar con el Perú y Bolivia durante la Crisis del Beagle de 1978, en otro caso delator de la tendencia constante al cuadrillazo por parte de la vecindad inmediata chilena, conocida como la Hipótesis Vecinal Máxima (en Brasil se comentó incluso que el envío de tropas peruanas posteriormente realizado para apoyar a las fuerzas argentinas en islas Falkland, era en realidad en cumplimiento de un secreto acuerdo de alianza firmado entre ambos países con miras a aplicarlo contra Chile, por la cuestión del Beagle).
Para aquellos años, además, la necesidad de la Junta Militar platense por captar apoyo internacional le llevó a relacionarse con la más oscura y siniestra telaraña de agrupaciones criptopolíticas y metapolíticas internacionales, muchas de ellas asociadas incluso a logias extrañas y a grupos influyentes con sede en Italia, Austria y también en la Europa Oriental, a la sazón azotada por las tiranías bolchevistas en plena Guerra Fría. De estos vínculos surgirían los oscuros negocios que hemos indicado, y que se mantuvieron por largo tiempo, incluso durante los gobiernos civiles de Raúl Alfonsín y Carlos S. Menem, que hasta nuestros días siguen generando polémica e intensa discusión en la Argentina.
Sumamente complejo resultaría para Chile aquel año de 1980, casi desde su inicio, no sólo por estos curiosos conjuros y enredos platenses. Todavía hacían ecos las fuertes contiendas entre el Embajador en Argentina, don Sergio Onofre Jarpa, y el ex Embajador José Miguel Barros, distinguidas personalidades que, por momentos, parecían representar desde la misma Crisis de 1978, respectivamente, las dos principales posiciones chilenas frente al conflicto: la de quienes creían que el Gobierno lograría salvar la paz con éxito, y la de quienes consideraban ya que la guerra era prácticamente inevitable. A este ambiente se sumó el extraño escándalo que frustró un viaje del General Pinochet a Filipinas, durante el mes de marzo, en precisos momentos en que la delegación chilena se encontraba en las oficinas del Archivo Secreto del Vaticano, costaría a Hernán Cubillos una petición de renuncia a la Cancillería de Chile. La noticia no fue saboreada sólo por los argentinos que identificaban en el audaz paladín diplomático a una barrera contra sus pretensiones expansionistas, sino también por los más desconfiados militares chilenos de línea dura, quienes acusaban al ministro de internacionalista e incluso de ser miembro de la CIA. En reemplazo de Cubillos, se designó al ex Embajador de Chile en Argentina y luego en España, don René Rojas.
Aunque no puede decirse que el clima chilenófobo fuera generalizado en la Argentina o que hiciera ebullición en la opinión pública, sí es claro que se estaba alimentado cuidadosamente por las autoridades argentinas, al tiempo de ofrecían rasgos de relativa cordialidad hacia sus pares chilenos. Sin embargo, hubo momentos en que la cólera belicista sencillamente desbordó la razón y el sentido coloquial de las relaciones con el vecino. El 24 de septiembre de 1980, por ejemplo, oficiales argentinos detuvieron violentamente a un teniente y un alférez chilenos que habían viajado a Río Gallegos aprovechando el feriado de Fiestas Patrias. El juez argentino Pinto Kramer los sometió a proceso por "tentativa de delito de espionaje" en un juicio tan escandaloso y ajeno a las nociones básicas del derecho que hizo gran polémica en aquellos días incluso entre los propios argentinos. Pinto Kramer era conocido por su chilenofobia. Varios otros casos similares de maltratos y expulsiones contra chilenos continuaron durante todo ese año y el siguiente.
Al mismo tiempo, las noticias de peligros de escaramuzas y amagues de avances hacia la frontera por parte de fuerzas argentinas, llegaban unas detrás de las otras. Era evidente que Argentina estaba intentando restituir el estado de tensión militar del año 1978, y estaba camino a lograrlo. Como muestra del ambiente desatado por la prepotencia de la Casa Rosada en esos instantes, el dramático Mensaje Naval escrito a pulso por el Almirante José Toribio Merino para el Comandante en Jefe de la Escuadra chilena Raúl López, decía con fecha 19 de diciembre de 1980, a las 10:20 horas: "Atacar y destruir cualquier buque enemigo en aguas territoriales chilenas".
Entre los uniformados argentinos más descontentos con la apertura a la mediación y rogando a gritos una nueva intentona militar en el Beagle, estaban los generales Leopoldo Fortunato Galtieri, Benjamín Menéndez, Guillermo Suárez Mason, José Antonio Vaquero y, por supuesto, el incorregible Almirante Emilio Eduardo Massera, tal vez uno de los más duros entre los duros "gorilas". Curiosamente, todos ellos mantenían estrechos vínculos con mafias, con organizaciones criptopolíticas internacionales y con sombrías logias de gran poder, según ha quedado demostrado más tarde, cruce de intereses que resultaría en una insólita y peligrosa situación para Chile, que pocas veces ha sido abordada en la historia oficial.
Uno de los principales asesores de los militares expansionistas argentinos era el siniestro millonario italiano Licio Gelli, el líder natural y Serenísimo Gran Maestre de la logia "Propaganda Due" (P.·.2, "Propaganda Dos"), una tenebrosa agrupación masónica vinculada al pasado fascista italiano y a graves escándalos de corrupción con la mafia, a pesar de que habría logrado cierto nivel de relaciones con prominentes funcionarios del Banco del Vaticado y la banca sueca, según se ha dicho. Sus miembros son llamados "piduistas". Gelli había vivido en distintos períodos en Argentina, Uruguay y Paraguay, fundando en este último país la “Logia de los Barones de Itaipú".
Gelli había acumulado un poder impresionante, al punto de permitirse enredar al Vaticano en asuntos financieros y políticos sin que se le pudiese sacar del círculo de influencias de San Pedro. En años posteriores, también se le ha pretendido vincular a la extraña muerte de Su Santidad Juan Pablo I. Para la Argentina, había trabajado como representante de negocios en Roma e incluso como consejero de altos militares, entre los que encontraba el General Perón.
Asistidos por los muchos contactos de Gelli y del "hermano" Umberto Ortolani en la Santa Sede y en el gobierno de Italia, grupos "masseristas" de la Armada y del Ejército argentino habían intentado sabotear la mediación papal desde principios de 1980, buscando también imponerse por la fuerza, pues consideraban pusilánimes y evasivas las actitudes de militares menos duros como Videla, a quien catalogaban de "palomo", en contraste con los "halcones", partidarios de la guerra. El mismo Gelli reaparecería vinculado al robo de documentación secreta presentada ante la Santa Sede, que podía resultar perjudicial a Chile durante la mediación, y que trató de ser publicada en la Argentina para poder revertir un resultado desfavorable en el proceso.
Algo de esto se ha filtrado también después del juicio al mafioso piduista ítalo-norteamericano Michele Sindona, y también con el allanamiento de la casa de Gelli en Villa Wanda, en Arezzo, donde se descubrieron listas de los militantes de la P.·.2, generando un extraordinario proceso en los tribunales de Italia. En ella aparecían comprometidas prominentes autoridades y empresas argentinas tales como:
·                         Ángelo Rizzoli, presidente del Grupo Empresarial Rizzoli y miembro de la P.·.2. Controlaba papeleras y casas editoriales de la República Argentina.
·                         Los hermanos Arnoldo y Federico Bartfeld, vinculados a la actividad diplomática argentina y a la Sociedad Comercial Lindasovia, que también estuvo relacionada con otras adquisiciones de Gelli y los demás piduístas.
·                         El Almirante Emilio Massera, con quien los piduístas realizaron negocios relacionados con la explotación de petróleo (ver más abajo).
·                         El ex Ministro de Bienestar Social del Gobierno de Héctor Cámpora y posterior prófugo de la justicia argentina, José López Rega, quien escapó a Roma bajo el amparo de Gelli y del "hermano" italiano, Senador Osvaldo Minghelli.
·                         Bruno Tassan Din, controvertido empresario ítalo-argentino, que había entrado a ocupar la Editorial Crea S.A., fundada por el grupo Rizzoli.
·                         El ex Canciller de último Gobierno de Juan Domingo Perón, don Alberto J. Vignes. En plena crisis del Beagle de 1978, Gelli había comprado a Vignes una enorme estancia en Don Alberto.
Sin embargo, veremos más adelante que la euforia expansionista encontró una mejor excusa cuando se presentó en el escritorio de Galtieri, en 1982, un proyecto que el nuevo Jefe de la Armada argentina, Jorge Isaac Anaya, tenía preparado desde mucho antes para "recuperar" las islas Falkland y arrebatárselas a los Ingleses. Los altos mandos y los "duros" vieron en este plan la forma definitiva de imponer su línea militar por sobre la representada por generales como Videla o Viola. Se fraguaba, así, el ataque a las islas inglesas y el inicio de la cruzada "reivindicacionista" de la Argentina en el Cono Sur.
 
Dramático contenido del mensaje enviado por el Almirante José Toribio Merino al Comandante en Jefe de la escuadra chilena, Raúl López, el 19 de diciembre de 1980, a las 10:20 horas: "Atacar y destruir cualquier buque enemigo en aguas territoriales chilenas". Fiel testimonio del punto al que habían llegado las cosas en el Beagle.

Buenos Aires se niega a acatar
la solución vaticana
En medio de la vorágine argentina contra la intervención de San Pedro, a duras penas mantenida en la prudente discreción, el 14 de noviembre de 1980 el Santo Padre llamó a los representantes chilenos para conversar privadamente sobre el resultado de la mediación, que iba a ser entregada bajo el título "Propuesta, Sugerencias y Consejos".
Aún aplicando los criterios generosos de una mediación, el Papa era tajante y concluía en lo mismo que el Laudo Arbitral de 1977: que las islas en disputa (Picton, Nueva, Lennox y adyacentes) eran enteramente chilenas. Tiempo después, Samoré declararía su asombro ante la claridad con que los representantes chilenos expusieron su posición sobre el Beagle, en contraste con el enredo y las contradicciones con que los argentinos intentaron fundamentar sus pretensiones ante la Santa Sede.
Videla y la Junta estuvieron de acuerdo en respetar la solicitud del Papa de mantener en reserva los resultados de la mediación, entregada formalmente en ceremonia del día 12 de diciembre, hasta que fuesen aprobados por ambos países. Sin embargo, los "halcones" que aún soñaban con la guerra, volvieron a echar manos a sus influencias en el Vaticano, y lograron filtrar nuevamente parte de la información confidencial. Así, el 18 de diciembre de 1980, un completo artículo del diario "El Clarín" de Buenos Aires, anticipaba con precisión buena parte de la decisión de Su Santidad Juan Pablo II, cuando el fallo de la mediación aún no era comunicado públicamente. ¿Cómo fue posible que un medio de prensa regular de la Argentina se enterara de estos datos confidenciales y a la sazón reservados en el más absoluto secreto? Entre otras cosas, el referido artículo anunciaba que la Santa Sede reconocería la línea del Cabo de Hornos y legitimaba el principio "atlántico-pacífico" exigido por Argentina.
Viéndose, de este modo, violada de inmediato la petición del Papa de mantener los datos en secreto -medida que sí fue respetada por Chile-, la prensa y la propaganda bonaerenses continuaron describiendo al detalle la resolución vaticana. Estos trascendidos desde Argentina permitieron a unos pocos chilenos de entonces, enterarse de lo que se estaba tratando y expresar su negativa, del mismo modo que en la Junta Militar de Chile, el Almirante José Toribio Merino, se mostraba completamente reacio a acatar el fallo al advertir que resultaba en exceso generoso con la nación platense, poniendo en peligro el éxito de la gestión. Sólo su íntima formación católica le haría ceder y acatar la decisión papal.
Si bien Su Santidad reconocía la soberanía chilena en las islas demostrando la falsedad de las argumentaciones argentinas, también buscaba una "equidad" territorial que a Chile le era perjudicial, admitiendo, entre otras cosas, una frontera en la línea media del canal y una zona de aguas compartidas. A pesar de ello, La Moneda aceptó la mediación en enero de 1981, pues el plazo para la respuesta de ambas partes vencía el día 6 de ese mes.
Pero pasaron las semanas y no hubo ni luces de respuesta desde Argentina, exactamente como había sucedido tres años antes con respecto al Laudo de Su Majestad Británica de 1977. El Cardenal Samoré confió entonces en que el traspaso de gobierno entre Videla y el General Roberto Eduardo Viola, previsto para fines de marzo, permitiera señales de aprobación a la mediación. Pero tampoco las hubo; por el contrario, la Casa Rosada se limitó a decir el día 25 de marzo -poco antes del traspaso- que no encontraba acorde la existencia de un "Mar de la Paz" destinado a actividades compartidas con la delimitación oceánica, echando mano a una vieja treta argentina para desvirtuar el verdadero límite entre los océanos Atlántico y Pacífico. Agregaba que la solución papal no contemplaba una forma de impedir los "deseos de expansión chilena al Atlántico", cuando la verdad es que la propia Argentina estaba buscando una aproximación estratégica al Pacífico con esta clase de pretensiones en el territorio austral.
Con este escueto comunicado con olor a rechazo, Argentina violaba nuevamente su palabra honor comprometida esta vez dos años antes, en el Acuerdo de Mediación del 8 de enero de 1979. Desesperado, el Presidente del Episcopado Argentino, Cardenal Raúl Primatesta, llamó a Videla a reconsiderar sus decisión, pero sus palabras cayeron en oídos sordos.
En tanto, los "duros" no desaprovecharon oportunidad alguna de seguir provocando escaramuzas y acercar tanto como se pudiera la tensión vecinal a un estado de guerra. El 21 de enero de 1981, Gendarmería argentina había detenido a cuatro funcionarios del Instituto Geográfico Militar de Chile que estaban haciendo un levantamiento topográfico en el territorio de Laguna del Desierto, invadido por Argentina en 1965, pesar de que estos trabajos habían sido acordados por la Comisión Mixta de Límites poco antes.
Como era de esperar, la prensa de Buenos Aires se había sumado entusiastamente a la posición de rechazo a la mediación, develando la fuerte actividad de civiles en el fomento del expansionismo platense. En editorial de "La Prensa", por ejemplo, Manfred Schonfeld reclamaba que la mediación había resultado perjudicial a su patria y que debía ser evaluada quitándose de los hombros el peso que significaba el que hubiese sido emitida por un Papa. Por el mismo tenor iban columnas escritas en el mismo diario por Jesús Iglesias Rouco y Gustavo Ferrari.
Hasta el más ingenuo que hubiese sabido de lo que publicaba la prensa argentina en 1978, habría advertido que ésta se estaba cuadrando nuevamente con la posición de los "halcones", tendiente a restaurar la crisis y promover la agresión a Chile, o al menos amedrentarlo. Es más: grupos nacionalistas del Norte de Argentina como el "Ateneo de Rodolfo Irazusta” y la "Junta Libertad y Soberanía”, agrupados en torno a la figura del ex diplomático Bonifacio del Carril, declararon en el semanario de la comunidad judía argentina "Nueva Presencia", el 30 de enero de 1981, que “la guerra es necesaria". Rápidamente, las calles de las ciudades argentinas se llenaron de lienzos con la frase "Argentinos: marchemos a las fronteras".
Sin embargo, la reacción del Vaticano no se hizo esperar. Furioso, el Candenal Samoré -que no tenía precisamente un carácter apacible- desautorizó al Gobierno de Buenos Aires recordándole que ellos mismos habían sido los que solicitaron la mediación. Dirigiéndose al Consejero de la delegación argentina en la Santa Sede, don Federico Mirré, definió la actitud de la Casa Rosada con el Papa como “inicua, mezquina y ofensiva”, contrastando la forma de proceder en Argentina con respecto a la de Chile. Metiendo más el dedo en la llaga, acusó al General Videla de carecer de poder y autoridad, y ridiculizó a los militares argentinos preguntándole qué clase de jerarquía "consulta hacia abajo lo que debe hacer”, nuevamente poniéndola en contraste con el orden que alegó presente en Chile.
Incapaz de contener un secreto, la delegación argentina filtró rápidamente el memorándum de Samoré, desatando la ira patriotera de grupos nacionalistas argentinos, al verlo publicado en medios de comunicación como "La Nueva Provincia". Heridos por el alfilerazo del Cardenal al corazón orgulloso, especialmente por sus sarcásticas comparaciones con Chile, los dirigentes argentinos levantaron un ruidoso cacareo destinado a provocar la ruptura esta vez con el Vaticano.
Coincidentemente, dos militares argentinos, el Mayor Raúl Pablo Barileau y el Teniente Primero Oscar Alberto Santos, junto a sus esposas, fueron detenidos el 25 de marzo de 1981 al ser sorprendidos fotografiando instalaciones militares chilenas en Los Andes, haciéndose pasar por turistas. Como se sabe, Los Andes es uno de los puntos que los estrategas militares argentinos siempre han considerado útil para una entrada por la cordillera en caso de guerra con Chile.
La detención de ambos militares fue la excusa que militares como Galtieri necesitaban, para agravar la situación y cerrar unilateralmente la frontera sin consultarlo siquiera a Viola, la madrugada del 29 de abril. A pesar de que el propio Galtieri comunicó al embajador Onofre Jarpa que esta medida era una "bravata" de la que no debía preocuparse, la provocación es evidente si consideramos que, a la sazón, los argentinos ya tenían detenidos por los menos a 12 chilenos acusados en forma bastante dudosa de "tentativa" de espionaje.
Además del cierre de frontera, se realizó una formidable movilización militar hacia los sectores fronterizos, como el arribo a Las Cuevas del III Cuerpo de Ejército y al norte de Salta por parte de las Tropas de San Antonio de los Cobres. También se reincorporó a oficiales retirados y en ciertas ciudades se restringió la venta de combustible sólo a necesidades militares. Similares eventos se vieron en Jujuy, La Rioja, Catamarca, San Juan y Córdoba, hasta donde se habían desplazado altos jefes militares como el General de Brigada Jorge Fernández Torres y el General Cristino Nicolaides. Esta evidente hostilidad llegó a niveles de verdadero exhibicionismo militar, incluyendo ejercicios de tiro y desplazamientos en Comodoro Rivadavia y Neuquén.
El ambiente de olor a pólvora se mantuvo incluso el 4 de mayo, segundo aniversario del inicio formal de la Mediación Papal, por lo que la Santa Sede decidió intervenir nuevamente separando las serpientes con su caduceo de la paz. Conciente de que el clima entre ambos países marchaba derechamente a una nueva crisis,  Juan Pablo II llamó a ambos gobiernos a buscar una forma de salvar su mediación y el Cardenal Samoré inició lo que él mismo llamaría la "mediación chica", pidiendo gestos de mesura al Gobierno de la Argentina.
Advirtiendo el peligro se significaba para su imagen ante la comunidad internacional el dar otra bofetada al Santo Padre, la Cancillería de Argentina se allanó a responderle el día 5, declarando su interés en conseguir un acuerdo de paz, y en junio buscaron un tenue acercamiento con La Moneda, que culminaría en algunos intercambios de los prisioneros acusados de espionaje. Sin embargo, todo esto era sólo una medida argentina para ganar tiempo y seguir armándose para la guerra, adquiriendo al mes siguiente casi 60 tanques austriacos.
Pero otro suceso inesperado vino a complicar la situación platense ante la comunidad internacional. Ya hemos visto que la Argentina mantenía oscuros y reprochables mecanismos de información e influencias en el Vaticano, a través de personajes como Gelli, para anticipar y filtrar parte de la información sumarial de la Mediación Papal. Quiso el destino que ese mismo año de 1981, un terrible escándalo involucrara al Banco Ambrosiano y a funcionarios políticos italianos relacionados a esta institución, como Calvi, Forlani, Ortolani, Andreoti y Craxi, salpicando culpas incluso a altos funcionarios del Vaticano. El delicado asunto, como era de esperar, también involucró a la Argentina al verse inmiscuidos muchos de los personajes platenses que actuaban como intermediarios de este país con la Santa Sede o controlaban medios de prensa trasandinos, procurando un resultado favorable en la mediación, según se reveló en la antes citada lista secreta manejada por Gelli y descubierta en 1981. Con este suceso, la Casa Rosada quedó desprotegida ante la Basílica de San Pedro.
 
 

Galtieri a la carga otra vez.
Argentina resucita la tensión militar
El avance de los "duros entre los duros" comenzó a sofocar a Viola. Carente del temperamento y del discurso que hubiese arengado a los "halcones", acabó depuesto el 20 de noviembre de 1981, siendo sustituido por el General Horacio Liendo y éste por Galtieri, el 11 de diciembre. El año anterior, por recomendación de estos exaltados, el Coronel Cristino Nicolaides había llegado a la aberración de ordenar por su propia cuenta el cierre de la frontera con Chile en Mendoza, demostrando la ingobernabilidad y agresividad en que estaban embarcados estos personajes.
Buscando desahuciar todos los acuerdos que desde 1971 en adelante comprometían a la Argentina a buscar una solución pacífica en el Beagle, Galtieri mandó a llamar para la Cancillería a don Nicolás Costa Méndez. Éste aceptó iniciar una gestión, pero pidió como condición que se mantuviesen las conversaciones con Chile hasta entonces llevadas. Molesto, Galtieri le rugió, según la propia confesión de Costa Méndez: “¡Yo he llamado a un duro, pero resulta que ha venido a verme un blando!”.
Sin más remedio que seguirle el amén al General, el Costa Méndez se reunió con el subsecretario de la Cancillería don Enrique Ros, para elaborar una estrategia capaz de ceñirse a la mediación papal pero haciendo que el Gobierno de Chile fuera arrastrado a aceptar las nuevas exigencias o modificaciones insistidas por los "duros" argentinos, sin más remedio que llamar a la Corte Internacional de La Haya, situación ante la cual La Moneda quedaría ante los ojos del mundo desahuciando la mediación. De esta forma, Buenos Aires había reiniciado su plan de invasión militar al territorio chileno del Beagle y se aproximaba el inminente desahucio platense al Tratado de Solución Judicial de Controversias de 1972, por el cual la Argentina se había comprometido a resolver pacíficamente la cuestión del Beagle.
El 19 de diciembre se produjo otro grave hecho: marinos argentinos invadieron la isla chilena Deceit en el buque de transportes "Gurruchaga", desembarcando sin autorización en caleta Toledo y desobedeciendo el requerimiento de la patrullera chilena "Quidora". Sin embargo, ésta era sólo una de las 261 violaciones argentinas al espacio marítimo chileno que la Armada reportó en un informe enviado al Cardenal Samoré, pocas horas después del incidente. Enterados de esto, el día 22 los argentinos decidieron agregarle una escaramuza más y dos aviones Aeromachi cargados de bombas pasaron a vuelo rasante sobre las torpederas chilenas "Quilodra" y "Lientur", en momentos en que el destructor argentino "Piedrabuena" también se paseaba por la Deceit amenazando con desembarcos y ataques. Al día siguiente, el "Gurruchaga" abandonó la isla tras cuatro días de ocupación ilegal.
Así, el Año Nuevo de 1982 descubrió a ambos países como los enemigos históricos que eran y siguen siendo; "enemigos naturales", para usar palabras del General argentino Mohamed Alí Seineldín.
En enero, el Presidente Galtieri se dirigió a sus hombres en un incendiario discurso, en el que les instaba a preparase para un espectacular despliegue de fuerza argentino "en Beagle o en Malvinas", procurando que el mensaje llegara a oídos de Santiago y de Londres. En Chile se hizo popular entonces, y gracias a la rutina humorística de un conocido comediante, un dicho que reflejaba el contexto histórico de aquellos días, que era pronunciado cuando alguien se veía en la necesidad de repetir algo o insistir en alguna cosa: "Como dijo Galtieri, ¡a la carga otra vez!".
Las agresiones y hostigamientos habían comenzado nuevamente. El 10 de febrero de 1982, aviones militares argentinos se habían arrojado violentamente contra la lancha misilera chilena "Chipana", amenazando con atacarla, en la boca oriental del Estrecho de Magallanes, por haber "violado" soberanía argentina, medida belicosa que trasgredía los preceptos de la Convención de Ginebra y del Derecho Internacional de Mares, dado que, aún si la boca oriental fuese entonces territorio argentino (y no lo era) el Estrecho es considerado un paso entre dos océanos.
Mientras aquello tenía lugar, la prensa argentina continuaba haciendo lo suyo en esta nueva campaña antichilena, como el diario "La Nueva Provincia" de Bahía Blanca, que había intentado levantar un escándalo diplomático entre Chile y Grecia, cuando el 4 de febrero la nave turística de este último país, la "Navarino", al decir del periódico fue "intimidada" por una torpedera chilena "en aguas jurisdiccionales argentinas", a tres millas del Cabo de Hornos, agresión que la Armada argentina "estaba investigando". Más tarde se supo por la propia Embajada de Grecia en Buenos Aires, a través del Embajador Vitsazis, que la supuesta "agresión chilena" había sido en realidad un saludo de un navío chileno a la "Navarino".
Hacia principios de marzo, había sido designado como representante argentino ante la Mediación de la Santa Sede don Carlos Ortiz de Rozas, quien era también embajador ante Gran Bretaña. Todo parecía indicar ya que la mediación papal había sido aceptada por Argentina como base general y modificable de acuerdo, además de una alternativa para ganar tiempo en su cruzada de "recuperación" territorial. Por esas y otras muchas razones, era evidente que Argentina había restituido una cruzada de reivindicación territorial, especialmente enfocada al sector austral, en el paso interoceánico Magallanes, Península Antártica e Islas Falkland.
Pocos tienen hoy, una idea aproximada a la realidad sobre el nuevo peligro de invasión que volvió a reflotar contra Chile desde la Casa Rosada, a principios de los ochenta, como reedición de la infausta crisis del Beagle de 1978. Efectivamente, con la decisión papal rechazada, Galtieri se reunió varias veces con sus asesores militares para proyectar la "reivindicación" en el Beagle. Como de costumbre, el entreguismo y los historiadores argentinófilos se esfuerzan a fondo por esconder estos hechos.
Lamentablemente, el 13 de mayo siguiente tuvo lugar el atentado con arma de fuego contra Juan Pablo II, en la Plaza de San Pedro, por lo que la "mediación chica" se vio súbitamente interrumpida. A pesar de esto, el Presidente Pinochet envió al General Ernesto Videla a tratar de salvar la mediación, pues los argentinos habían intentado desembarcar recientemente en isla Picton con una lancha torpedera, siendo repelidos con avisos a viva voz y luego tiros al aire por parte del personal chileno del Puesto de Vigías y Señales de la Rada Banner, tomándose algunos detenidos.
Para aliviar las cosas, Samoré se puso en contacto telefónico con el representante chileno el 3 de junio, avisándole que el Papa estaba aún en estado delicado de salud, pero atento a la situación chileno-argentina. Aunque la Santa Sede no decidió intervenir en este último incidente, de todos modos La Moneda resolvió liberar a los argentinos detenidos el 10 de junio, y Galtieri contestó liberando también a los oficiales chilenos que habían sido apresados por los argentinos en otros de sus tantos actos de matonería.
 

La tensión se traslada
a las islas Falkland en 1982
Hacía tiempo que Argentina estaba dando señales de querer finiquitar sus cuestiones con Chile en el Beagle, simultáneamente a las que alegaba tener con los ingleses en las islas Falkland o Malvinas. Un hecho que llama la atención en el libro de los autores argentinos María Seoane y Vicente Muleiro, "El Dictador. La Historia Secreta y Pública de Jorge Rafael Videla" (Editorial Sudamericana, 2001), es que se entrevé cómo el asunto del Canal Beagle estaba estrechamente emparentado con la intención argentina de arrebatarle a los británicos las islas Falkland.
En una acto de insospechada ingenuidad militar, la Casa Rosada iba a tomar una insólita decisión que voltearía la importancia que le asignaba a ambas "reivindicaciones" y que marcaría para siempre un cuño de fuego en la historia de la República Argentina.
Como se sabe, tanto los sobrevivientes del Grupo de Oficiales Unidos que rodeó a Perón en sus años de gloria, como el círculo de Almirantes de línea más dura del "masserismo", creían que la consolidación del dominio predestinado para su país era posible sólo con el control del paso entre ambos océanos, Pacífico y Atlántico, para lo cual era imprescindible el control de un triángulo implícito en el paso bioceánico austral del sistema Magallanes-Canal Beagle, la Península Antártica y las Islas Falkland.
Aunque María Seoane piensa que "el Beagle hubiese sido sólo un anticipo de la guerra de las Malvinas", tanto Cubillos como Pinochet y todo el staff militar chileno habían visto en su momento el conflicto como muy prolongado y sangriento, pero apostando a la victoria de Chile, ya que se tenía una excelente información de inteligencia sobre el enemigo, y sus armas sofisticadas habrían sido agotadas en las primeras semanas de batallas (lo que quedó demostrado más tarde, en las Flakland).
Galtieri, a estas alturas, ya estaba decidido a hacer una gran demostración de fuerza, desconociendo la Mediación Papal e invadiendo directamente a Chile, lo que se demuestra por la negativa argentina a acatar la mediación, a pesar de los reparos que Costa Méndez tenía a esta actitud intransigente. El Gobierno Militar necesitaba urgentemente de la popularidad que un acto patriotero de esta especie podría garantizarle, recibiendo el apoyo de Massera, que también quería abanderarse en el nacionalismo argentino para llegar a la Presidencia con ayuda financiera de Gelli, según veremos.
Se ha especulado incluso de la fecha en que posiblemente se planeaba la invasión al Beagle: 9 de julio, día de la Independencia de la República Argentina. Sin embargo, el General Galtieri venía articulando desde hacía meses también, alguna fórmula para consolidarse indefinidamente en el poder, intentando reabrir conversaciones con Gran Bretaña por islas Falkland, en reuniones realizadas en New York los días 26 y 28 de febrero, tras las cuales la Cancillería argentina anunció que los encuentros con los representantes ingleses se realizarían de ahí en adelante una vez por mes. Sin embargo, advirtió que, de fracasar, desahuciarían las negociaciones y recurrirían a "otros medios".
En tanto, y sin perder tiempo en la escalada antichilena, siguieron los preparativos finales de la Casa Rosada para la guerra con Chile, no obstante que la situación económica y la crisis social de la Argentina habían llegado a niveles tales que Galtieri temió por su continuidad en el poder. Las protestas de las llamadas "Madres de la Plaza de Mayo" habían hecho eco por casi todo el mundo y, a la difícil situación interna, se sumó en consecuencia las presiones internacionales contra el Gobierno Militar de Buenos Aires.
Los "masseristas" -que han sido tildados frecuentemente de "fascistas" o "ultraderechas"- mantenían a la sazón estrechos y cordiales contactos con izquierdistas de vieja guardia, como el tirano comunista rumano Nicolai Ceacescu, fuerzas izquierdistas bolivianas (vinculadas al negocio de la cocaína), además de otros marxistas como el líder de los "montoneros" argentinos Mario Firmenich. De hecho, Firmenich no trepidó en apoyar innumerables veces a estos uniformados en sus siniestros proyectos, incluyendo los de corte más expansionista. A su vez, la Unión Soviétiva apoyó decididamente a la Argentina una vez producida la invasión artera de islas Falkland, enviado hasta submarinos espías a sus aguas. ¿Qué sucedía en la mente de los militares argentinos y especialmente los "masseristas", principales instigadores del odio antichileno? Hasta hoy, resulta un misterio.
Durante la campaña con aspiraciones presidenciales que comenzó a ofrecer Massera, sus lugartenientes obtuvieron los recursos necesarios de poderosos grupos financieros ligados a Licio Gelli y a otros personajes no menos siniestros, con miras a establecer actividades monopólicas en el control de la producción de Petróleo en el Atlántico Sur a cambio de sustentar económicamente los proyectos de hegemonía continental a que aspiraba el almirante, incluida la "reivindicación territorial de la Argentina" (el Beagle y las Falkland). Como se recordará, un  insistente rumor de la época decía que Argentina también había adquirido masivamente armas a Israel para usarlas contra Chile, estableciendo convenios de explotación energética con ese país en sus territorios del Sur.
Todo estaba listo para que los sectores duros y los "masseristas" iniciaran una nueva escalada de agresiones contra Chile, cuando, en 1982, un completo proyecto del Jefe de la Armada, Jorge Isaac Anaya (preparado desde 1977) subió a la Casa Rosada casi de la mano del General Galtieri: la "recuperación" de islas Falkland.Con el asunto del Beagle en suspenso y la reclamación antártica congelada en el Tratado Antártico, no fue raro que cuando el General Galtieri -para entonces ya convertido en un apóstol del expansionismo que compartía las mismas obsesiones de los almirantes ultraduros- participara de este desborde de fanatismo y emprendiera una ocupación del archipiélago británico.
La campaña se desató un par de meses después. Tras la fachada de "operaciones empresariales" -para lo cual se valió de la ayuda de una oscura empresa chatarrera y metalúrgica-, el Gobierno argentino llevó una solapada delegación militar hasta las islas británicas del Atlántico, donde fue ocupando veladamente puestos estratégicos e izando su bandera por las mismas. El día 12 de abril de 1982, fue atacada una pequeña guarnición británica por un buen número de militares argentinos. La "recuperación territorial" de Argentina había empezado. Esto irritó a los ingleses que, contrariamente a lo que esperaban los altos mandos trasandinos, prepararon una respuesta. Comenzaba entonces la Guerra de islas Falkland.
No hay que ser un genio, entonces, para advertir que detrás de la invasión de las islas venía la indetenible ocupación del Beagle. Basta ver las reacciones en Argentina luego de la invasión al archipiélago: una multitud eufórica se reunió en Buenos Aires saltando y gritando "¡Teno, Teno, Teno! ¡Primero los ingleses y luego los chilenos!". Mientras la miraba impávido, Galtieri no tuvo empachos en ladrar desde el balcón de la Casa Rosada que la invasión de las Malvinas "era el PRIMER PASO de las Fuerzas Armadas argentinas para restaurar la dignidad del país".
Coincidentemente, el 23 de abril el Santo Padre se reunió por primera vez desde planteada su primera propuesta del 12 de diciembre de 1980, con las delegaciones de ambos países, encabezadas por el General Ernesto Videla por Chile y Ricardo Etcheverry Boneo por Argentina. En la ocasión, el pontífice les dijo a los presentes:
"Os propongo que ahora reanudéis vuestras conversaciones conjuntas y entréis a la fase conclusiva de los trabajos, con el objeto de lograr, a través de un diálogo exhaustivo y sereno, la fructificación idónea de mi propuesta, mediante la estipulación de un tratado, naturalmente aceptable para ambas partes, que desarrolle el texto concreto y complejo de la misma".
Chile aceptó inmediatamente, otra vez. Y, también repitiendo la experiencia, la Argentina se dedicó sólo a dilatar la cuestión, embarcada en sus aspiraciones expansionistas contra las Falkland y sus afanes de lograr un resultado favorable también para sus aspiraciones sobre las islas del Beagle. Como era de esperar, fue imposible tomar las negociaciones recomendadas durante ese año o el siguiente, a pesar de que todos los analistas sugerían haberlas concretado lo antes posible.
Posteriormente, imitando la arrogante declaración de 1978 del General Suárez Mason de que "Desayunaría en Mendoza, almozaría en Los Andes y terminaría el día en Punta Arenas" (dio, además, otras versiones parecidas), Galtieri dijo también en tono desafiante que "Desayunaría en las Malvinas, almorzaría en Santiago y dormiría en Punta Arenas". Por entonces, el propio Suárez Mason había declarado refiriéndose a la cuestión del Beagle: "Quieren convencernos de que tenemos que conformarnos con lo que nos dan, pero no somos limosneros". En otra ocasión, llegó a afirmarse que la invasión a las islas británicas era sólo el "inicio" de la reivindicación de la soberanía argentina en todo el Cono Sur. Lo señalaron a la prensa bonaerense varias autoridades militares de la época. Por si todo lo anterior fuera poco, los invasores argentinos que entraron a las Falkland tenían un grito de guerra bastante sugestivo: "¡Viva la Patria, maté un chileno!", como lo reconocieron algunos de ellos en una entrevista otorgada al equipo del programa "Informe Especial", de TVN, a principio de los noventa.
El General argentino Martín Antonio Balza, en "Dejo Constancia: memorias de un general argentino" (Buenos Aires, Editorial Planeta, octubre 2001), revela interesantes detalles de la relación entre los conflictos del Beagle y de las Falkland. Por entonces, Balza era Teniente Coronel del Grupo de Artillería Nº 3 en las islas, puesto desde el cual pudo comprender el delirio argentino que había tras este tipo de hechos y la verdadera inconciencia de sus consecuencias. Admitiendo que los mandos argentinos nunca se esperaron una reacción británica (principio con el cual iban a enfocar tranquilamente su segunda etapa en el Beagle), relata lo sucedido cuando solicitó a un General el envío de cañones más poderosos al archipiélago para repeler las fuerzas inglesas:
"Como vio que me quedaba esperando una respuesta, o al menos una opinión suya, el señor general expresó: "¡Hablemos en serio! ¿Usted cree que habrá enfrentamiento con los ingleses?. Le contesté lacónico: "¡Si!"."
Y también confiesa:
"(La Junta) intentó, o por lo menos no descartó, mantener simultáneamente una lucha en dos frentes bien diferenciados: uno continental con Chile y otro insular con los ingleses. La pregunta que surge es por demás infantil: ¿Con qué medios se pretendía sostener tal desmesura?".
Negar este tipo de hechos, hoy día, es una vulgar tergiversación de la historia, como lo es negar el infinito favor que hizo Inglaterra al venir a defender su propio territorio, o cuestionar el apoyo dado a por Chile a las fuerzas británicas para detener un enemigo común que se había salido de sí en su delirio expansionista.
La campaña final por el control austral había salido desbocada. Como en todas las aventuras delirantes, el precio pagado por la Argentina a causa de no haber atendido a tiempo su propia fiebre, sería alto.
 

Se prepara una nueva entrega
de soberanía chilena
En plena Guerra de islas Falkland, Su Santidad se hizo el tiempo de visitar la Argentina, entre los días 11 y 12 de junio. En un acto de inmenso chovinismo, se quiso dar a esta visita un carácter político y casi un vaticinio de la "victoria" argentina en el archipiélago, que ya era predicho pomposamente por la prensa argentina.
Pero en los hechos, la realidad era muy distinta. El 14 de julio, sin poder contener por más tiempo el fracaso militar, las fuerzas argentinas se rendían a sólo dos meses de la declaración de guerra y en plena primera etapa inglesa de aproximación a las islas. Los medios de prensa se apresuraron a disfrazar la derrota con titulares como "Alto al fuego" o "Paró el derramamiento de sangre". Con esta noticia, la moral argentina quedó estropeada, y el expansionismo se estrelló violentamente sobre su propio delirio. El episodio marcaría, además, el "principio del fin" para los reiterados Gobiernos Militares o "gorilas" que solían turnase en la Casa Rosada, mas no del expansionismo, ya enquistado en una buena parte de la vida política civil. La lección había sido evidente.
Un golpe particularmente fuerte había recibido la Casa Rosada al verse imposibilitada de solicitar la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y al advertir la escasa convocatoria internacional que tuvo su llamado al mundo para reclutar aliados. En una acertadísima decisión -quizás una de las pocas en su historia diplomática-, Chile no sólo se marginó de cualquier clase de apoyo al enemigo argentino evitando los cantos de sirenas del latinoamericanismo y de los villancicos bolivarianos (que hoy le acusan sueltamente de "traición al país hermano"), y hasta habría apoyado estratégicamente a Gran Bretaña, según se ha dicho.
Cargando la pesada maleta de la derrota, la precaria popularidad de Galtieri cayó como un elefante herido de muerte y acabó depuesto el 17 de julio siguiente, cuando aún no paraban los primeros llantos por la derrota. Fue sustituido inmediatamente por el General Reynaldo Bignone, quien inicio un gobierno de transición. Decidido a alejarse de la actitud prepotente y violenta de los "duros" y requiriendo salvar la mediación luego de la difícil situación internacional en la que se encontraba Argentina tras el desastre de las Falkland, Bignone aceptó que Argentina firmara conjuntamente con Chile, el 15 de septiembre, un acuerdo propuesto por el Vaticano para prorrogar el Tratado de Solución Judicial de Controversias de 1972.
Para complicar las cosas, producto de una larga afección cardiaca, fallecería el Cardenal Samoré el 3 de febrero de 1983, en la incertidumbre del rumbo que seguiría la cuestión chileno-argentina. Se dice que Samoré era, íntimamente, uno de los más convencidos en el Vaticano de la justicia de la causa chilena en el Beagle. Irónicamente, el artífice de la paz no alcanzaría a ver su obra concluida, siendo relevado en el cargo por Monseñor Faustino Sainz.
Ortiz de Rozas renunció a la embajada argentina ante la Santa Sede al día siguiente, tal vez previendo los profundos cambios se que producirían. Pero el sucesor de Samoré y Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Agostino Casaroli, decidió imprimirle energías a la cuestión del Beagle que chocarían con el deseo platense de postergar la solución de la controversia. Ortiz de Rozas, en tanto, sería sustituido por Ricardo Etcheverry Boneo, casi simultáneamente al anuncio del 20 de marzo de la Casa Rosada, de que se llamaría a elecciones presidenciales. De este modo, la solución al asunto del Beagle quedaría en responsabilidad del próximo gobierno civil y democrático argentino.
Pocos días después, el 2 de abril, Galtieri fue detenido y comienza un proceso en su contra. El duro general, ahora paseando esposado por tribunales, pasaba a ser apodado "el loco de la guerra". Coincidió este período con el de la recesión mundial y el fuerte cuestionamiento a los gobiernos militares del continente, especialmente por acusaciones a las violaciones de los derechos humanos. Una situación especialmente difícil viviría el Gobierno Militar del Chile, al aproximarse el décimo aniversario del alzamiento del 11 de septiembre en medio de protestas y movilizaciones, además de las fuertes presiones internacionales.
En Argentina, en tanto, las autoridades no perdían la euforia triunfalista sobre el Beagle ni siquiera con la amarga experiencia de la derrota en 74 días de confrontación con Gran Bretaña. Tras volver de Caracas celebrando el bicentenario del natalicio de Simón Bolívar, el Canciller platense Juan Aguirre Lanari declaró con propiedad asombrando a Chile y al Vaticano:
"El tratado no es necesario... porque no existe ningún motivo valedero que haga suponer que pueda alterarse la paz entre Chile y Argentina".
Esta declaración, que echaba por tierra las razones mismas que originaron la mediación papal, pusieron en alerta al Gobierno de Chile, pues contradecían directamente las expresiones vertidas menos de diez días antes por el jefe de la delegación argentina, Etcheverry Boneo, quien a mediados de julio había jurado la apertura de todas las posibilidades a la solución del diferendo antes del retorno de los poderes civiles al mando del Plata. Por este motivo, el Canciller chileno Miguel Schweitzer respondería a Buenos Aires:
"Si Chile aceptó la firma de un tratado de paz con Argentina, es precisamente porque pensamos que quien no tiene un propósito belicista no debe tener ningún inconveniente en firmar un acuerdo de esta naturaleza".
Poco después, el 30 de octubre, ganaba las elecciones argentinas el radical Raúl Alfonsín, quien apenas llegó a la Casa Rosada, en enero del año siguiente, decidió dar prioridad a resolver la cuestión del Beagle sin más postergaciones. El acercamiento con el Gobierno Militar chileno comenzó con tenues gestos, después del relevo del Cardenal Silva Enríquez por Monseñor Juan Francisco Fresno en el Arzobispado de Santiago. Años más tarde, Ortiz de Rozas diría de este período, entrevistado por el diario "La Segunda" de Chile:
"Nunca dudé que tarde o temprano íbamos a llegar a un acuerdo con Chile. Era un mandato y una obligación histórica. Cierto es, sin embargo, que el cambio de gobierno en la Argentina sirvió para apresurar los tiempos y le otorgó al Tratado de Paz y Amistad la verdadera validez de haber sido suscrito por un gobierno constitucional y previa una autorización popular del 80% manifestada en un referéndum".
Por una inexplicable decisión del Gobierno de Chile, el asunto de Laguna del Desierto no fue llevado al tapete de las discusiones con el Gobierno civil argentino, por lo que la invasión ilegal de este territorio pasaba así, llanamente y de largo, en una nueva oportunidad de ponerle un final, como había ocurrido con la propia controversia del Beagle en el caso de Palena, en 1966.
Se ha dicho que los militares defienden los intereses territoriales de un país mejor en la guerra que en la paz, pues su formación profesional busca precisamente eso. Algo como esto quedó confirmado con la situación de las conversaciones que estaban a punto de ser iniciadas. La histórica falta de astucia diplomática chilena también quedó en evidencia en el hecho de que, estas negociaciones resultaron secretas sólo unilateralmente, tratadas con absoluta reserva en Chile, mientras que en Argentina, la favorable propuesta ofrecida (más generosa aún que la estipulada en el fallo arbitral del Vaticano) era publicada y hasta sometida a plebiscito popular, obviamente ganando la aprobación.
 

Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Sus perjuicios contra Chile
En diciembre de 1983, fue llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile el ex Director de Televisión Nacional, don Jaime del Valle, por decisión directamente concebida por el General Pinochet. Se le encomendó abordar de inmediato las nuevas negociaciones y avanzar a un acuerdo final en base a la Mediación Papal.
Cumpliendo al pie de la letra las instrucciones de La Moneda, Del Valle viajó a Roma el 23 de enero para firmar un acuerdo simbólico de paz que la Casa Rosada había aceptado en su afán por dar muestras de respeto a la intervención vaticana.
Pasarían varios meses hasta que, el 18 de octubre del año siguiente, el Cardenal Casaroli, entrega a las dos delegaciones el texto del acuerdo final basado en la Mediación Papal de 1980 y en las negociaciones posteriores. La base era lo que se ha llamado paradójicamente el Tratado de "Paz y Amistad" de 1984, en circunstancias que origen era justamente una guerra y una enemistad largamente contenida entre ambos países.
Jaime del Valle y el General Ernesto Videla tuvieron gran responsabilidad en la tarea de convencer a la Junta Militar de Chile en las bondades de estos acuerdos, a nuestro juicio realmente nefastos. Sin embargo, el entreguismo chileno se las arregló para hacer parecer la solución del litigio como un gran empate entre ambas naciones, pretendiendo que los intereses de Chile habían quedado satisfechos, cosa que no fue real, pues el arbitraje incluyó innecesariamente la cuestión de la boca oriental del Estrecho de Magallanes, que no venía al caso y que sólo abrió la posibilidad a Buenos Aires de apropiarse fuera de los conceptos del derecho soberano de esta comunicación chilena con aguas atlánticas, pero dentro de un marco de legalidad.
Aliados desde el oficialismo y la oposición, el entreguismo chileno no tardó en comprar los petardos de celebración. En la edición de la revista "Ercilla" del 24 de octubre de 1984, por ejemplo, el jurista Julio Phillippi, justificó la inclusión de la boca oriental del Estrecho en el litigio declarando:
"...fue justamente para aprovechar de solucionar todos los puntos, o al menos los más importantes, de conflicto limítrofe que Chile tenía con Argentina (Otro capítulo aparte es el asunto de la Antártica). Cuando nos dimos cuenta de que realmente no sería difícil resolver eso y que las dos partes estábamos de acuerdo en qué podía ceder cada uno, lo agregamos al Tratado y lo solucionamos".
Sin embargo, las expresiones del destacado jurista están totalmente equivocadas, pues el la "solución" no se tocó el tema de Laguna del Desierto, a la sazón ocupada por gendarmería argentina desde la invasión de 1965, y Argentina no "cedió" nada en el Tratado, salvo recoger la mayor parte de sus pretensiones expansionistas que quedaron demostradas como ilegítimas en el Laudo de 1977 y la propia mediación. Veremos más abajo que, de hecho, ganó una gran cantidad de territorio chileno, especialmente en la soberanía marítima.
Insólitamente, el entonces dirigente de la Alianza Democrática que reunía a los partidos de oposición, habiendo sido Canciller de Frei Montalva precisamente cuando tuvo lugar la invasión argentina en Laguna del Desierto, acto que su ministerio repudió y condenó, también coincidió con el mismo medio, al ser entrevistado:
"No creo que ningún chileno honesto pueda poner en duda la validez de un acuerdo firmado por este gobierno en el caso de la mediación. Yo apoyaría después una ratificación en un gobierno democrático, pero con reparos al proceso previo a la mediación".
Irónicamente, este mismo personaje apoyaría desde su puesto de Senador, años más tarde, la entrega de Laguna del Desierto y Campo de Hielo Sur durante los gobiernos de Aylwin Azócar y Frei Ruiz-Tagle, en los que se usaron procedimientos aún más discutibles para "solución" de los litigios, además de un total desapego a la constitucionalidad.
Los acontecimientos generaron un amplio descontento entre los pocos patriotas chilenos que llegaron a enterarse de la propuesta en negociación. La gravedad de tales proyectos, mal conducidos y ante la inconsciencia del Gobierno Militar de Chile de que se estaban otorgando insospechadas ventajas a Argentina, generó una respuesta de parte de conocidos nacionalistas, militares en retiro y patriotas de todo origen político, para organizarse en torno a la reestructuración y revitalización de las actividades de nuestra Corporación, entonces llamada Comité "Patria y Soberanía" (ver nuestra Declaración de Defensa de nuestra Soberanía Territorial y Marítima).
En nuestro interés de terminar con el mito burdamente difundido por elementos de la derecha política chilena, con respecto a que durante el Gobierno Militar "jamás" se entregó territorio, debemos establecer con dolorosa sinceridad nuestra discrepancia, dado que el proyecto de tratado que surgiría de las negociaciones de 1984 resultó por completo perjudicial a Chile, porque:
  1. Legitimaba la línea media del canal como frontera en contra del Tratado de 1881 que sólo le permitía a la Argentina tener soberanía "hasta tocar con el Beagle", entregándose ahora toda su mitad longitudinal superior a la Argentina casi desde Bahía Lapataia hasta la Cabo San Pío, dejando a la Argentina en control de aguas del Pacífico que no le pertenecen de acuerdo al Protocolo de 1893.
  2. Arrebata a Chile el total de 40 km.2 de islas e islotes situados sobre la parte superior de la mitad longitudinal del Canal de Beagle, incluyendo la totalidad de la isla Gable.
  3. Hacía renunciar a Chile a su soberanía marítima en la boca oriental del Estrecho, dándose por criterio definitivo que el Protocolo de 1893, cuando impedía a Chile acceder al Atlántico y a Argentina al Pacífico, se refería también a la situación de las costas y aguas oceánicas. Sin embargo, esto no impidió que el mismo protocolo fuese violado por el solo hecho de que todas las aguas del Beagle son pacíficas y, sin embargo, Argentina las compartía.
  4. Se delimitaba un fantástico meridiano que se torcía en ángulos rectos contorneando por el Este al Cabo de Hornos y las Wollaston, y luego descendía por el meridiano 67º 17' Oeste como "límite interoceánico" entre el Atlántico y el Pacífico, que no está en relación con el verdadero límite geográfico de ambos océanos, correspondiente al Mar de Scotia y el Arco de las Antillas del Sur. Con este artilugio, se permitió a la Argentina otro control de aguas del Pacífico en contra del Protocolo de 1893.
  5. Desprendía de la soberanía chilena 32.500 km.2 de mar territorial, al imponer la zona económica exclusiva de la Argentina sobre aguas que correspondían legítimamente a Chile, al Sur y al Oeste del Cabo de Hornos.
  6. Se permitía la libre navegación de buques argentinos por los canales fueguinos chilenos.
  7. Privaba a Chile de su acceso natural y definitivo al Territorio Antártico Chileno, que ahora quedaba generosa y "equitativamente" compartido con la Argentina.
Debemos recalcar que, mientras los argentinos hasta sometieron a plebiscito la solución propuesta en 1984 para el litigio del Beagle, en Chile prácticamente no se habló públicamente del asunto y el Gobierno actuó a espaldas del conocimiento público.
Hasta nuestros días, nadie tiene una explicación convincente para lo ocurrido aquel año. Mientras en Buenos Aires un gobierno civil hacía lo posible por afirmarse en el poder, con los militares prácticamente reducidos a la mera actividad sediciosa y conspirativa (Ricco, Menéndez, Seineldín, etc.), con sus defensas en situación deplorable y desestructuradas, con la moral destruida tras la derrota en las Falkland, con la economía por el suelo y con una creciente agitación social que amenazaba incluso la estabilidad de la recién recuperada democracia, el Gobierno Militar de Chile actuó con exagerada generosidad frente a un enemigo vulnerable en todos sus aspectos, aceptando incluso propuestas argentinas aún más dañinas al interés chileno que las del Laudo de 1977 y de la Mediación Papal de 1980. Inclusive, Argentina se permitió gestos de renuencia y apatía que, para nuestro gusto, fueron indignantemente aceptados por las autoridades de la Cancillería chilena, en circunstancias de que la ventaja estratégica podía ser favorable a Chile.
Luego del proceso de negociaciones, Chile y Argentina llegan a la firma de un Tratado de Paz y Amistad, cuyos preceptos eran, fundamentalmente, los mismos de la mediación papal, pero peligrosamente sazonados con una sorprendente carga de generosidad que hemos descrito. Fue formalizado el 29 de noviembre de 1984 en el Vaticano, con los dos cancilleres como representantes de ambas naciones.
Nuestra Corporación de Defensa de la Soberanía se opuso ferozmente a este tratado, al igual que otros patriotas y algunos miembros de las Fuerzas Armadas que, por restricciones institucionales, no pudieron manifestar su descontento. Conocidos patriotas como Juan Diego Dávila, del comité "Fronteras y Soberanía", y el abogado del Instituto Histórico Arturo Prat don Julio Tapia Fallk, saltaron como leones heridos ante lo que estaba sucediendo. Nada pudo detener su ratificación, sin embargo.
¿Qué razones llevaron al Gobierno de Chile a proponer como solución definitiva una posición que nos era poco beneficiosa, pues, estando Argentina en una derrota militar y moral tremenda, no había razones para alterar lo que por años había discutido el vecino y menos salirse de la mediación papal, dándole el gusto en una importante fracción de sus pretensiones, como quedó claro con el sufragio popular argentino? Sorprende también que un gobierno de naturaleza militar, afanosamente descrito hoy como "la Dictadura" y que se mantuvo en forma tan decidida y firme frente a las pretensiones expansionistas argentinas, capaz de haber enfrentado una de las situaciones beligerantes más peligrosas de la historia de Chile, haya puesto este curioso final al problema, consolidando así otra de las más grandes entregas de territorio que ha debido soportar Chile.
El Almirante Merino representó hasta el último instante la posición en contra del acuerdo dentro de la Junta Militar de Chile. En una reunión en el Ministerio de Defensa con la dirigencia de nuestra Corporación, aseguró que no aprobaría el acuerdo, a sabiendas que éste requería del voto unánime de la Junta Militar. Sin embargo, ese fatídico día 11 de abril de 1985, el Gobierno Militar de Chile lo aprobó con su voto. Se cuenta que incluso debieron convencerlo de que saliera de su oficina, en la que se había encerrado negándose a poner su firma en el acuerdo.
A penas fue comunicada la decisión chilena, el Almirante Merino partió a escribir una carta dirigida al Papa Juan Pablo II, en la que le dice:
"Sólo firmé el tratado porque soy católico y respeto a Su Santidad; si no, no lo hubiera hecho..."
Esto nos llevó a emitir una elocuente declaración pública en la que, entre otros directores, nuestro Presidente, Jorge Figueroa Cruz, impugnó con una contundente argumentación las disposiciones del Tratado de Paz y Amistad, demostrando la entrega encubierta de soberanía que su aprobación implicaba y causando gran polémica en aquel entonces. Tan graves resultaron estas denuncias que incluso hubo amenazas de querellas y hasta un juicio en tribunales contra nuestra agrupación, por parte de una importante figura de la época, ligadas al Gobierno. Sin embargo, conocidos patriotas como el empresario Rodolfo Kantor Edelstein, el Coronel Manuel Hormazábal González, el historiador Oscar Espinosa Moraga, el General Roberto Viaux Marambio, el ex Senador Hugo Zepeda Barrios, el investigador René Peri Fageström, y tantos otros que por espacio sólo recordaremos en general, alzaron su voz denunciando que el nuevo Tratado involucraba, efectivamente, una innecesaria entrega territorial.
Sólo las melodías de fraternidad vecinal, mezcladas con la prácticamente absoluta ignorancia en que se mantenía a la opinión pública chilena sobre el contenido de estos acuerdos, permitió que el Tratado de Paz y Amistad fuese firmado tranquilamente sin peores brotes de protestas, por los Cancilleres Jaime del Valle y Dante Caputo. Aún así, los nacionalistas argentinos enquistados en el Congreso intentaron crear un último escollo que lograra detener el acuerdo, cuando presionaron contra el intercambio de ratificaciones pretendiendo postergar la reunión que debía realizarse en el Vaticano, sin reparar siquiera en la falta de respeto que esto iba significar a los ojos del mundo, al dejar plantado al propio Papa. Sólo la rudeza de Del Valle y su amistad con Caputo le permitieron telefonear directamente al Presidente Alfonsín desde suelo argentino, para convencerlo de no postergar el viaje a Roma.
El Tratado, finalmente, fue canjeado entre Del Valle y Caputo en la Santa Sede el 2 de mayo de 1985, ante Su Santidad Juan Pablo II, el Cardenal Casaroli y los Monseñores Montalvo y Sáinz.
Finalmente, podemos sacar en conclusión de todo lo que fuera el conflicto del Beagle, la noción de la profunda formación expansionista de las autoridades militares argentinas, de su decisión a imponer sin reparos ni ajustes jurídicos o morales sus pretensiones, y de cómo este virus llega a emborrachar a otras autoridades de orden civil.  Hasta el día de hoy, siguen oyéndose voces en Argentina que condenan la "entrega del Beagle" a Chile.
 

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   La Voz Del Interior                                                                                Sabado 9 de Junio 2007
  
   
   REFERENCIA:

Apartir de esta información que esta publicada aqui, y que hace referencia a la deuda que Reconoce el  Estado  Argentino, a los Ex- Soldados de Malvinas, yo "Manuel Antonio Bustos" comence mi lucha por mis derechos.  en aquel momento!  luego se formo la agrupación y  a partir de alli , por mis compañeros,  por ser olvidados y discriminados,  por no aber tenido igualdad ante la ley, " por ser Víctima de un gobierno de facto " por Justicia, Por la Verdad real de nuestra propia Histotia. como fue el " CONFLICTO ARMADO "  Denominado "Operativo Soberania"  del  Atlantico Austral entre ( Argentina y Chile) en 1978 / 79 .  

Todo lo que se encuentre en esta pagina, son gestiones que he hecho a titulo personal .


 Vale Aclarar que la agrupación "Patris Fidelitas" fue fundada y presentada publicamente el 22 de Abril 2008.  SALÓN DEL HOTEL CASTELL.

En La Ciudad De Villa Carlos Paz. (Córdoba) RP. Argentina
 
Marca Registrada.


SABADO 9 DE JUNIO DE 2007


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15 de Junio de 2007                                                                                                                Diario Bamba

Esta nota hace referencia a la carta que le envié al Ex-Presidente Nestor kirchner por primera vez.















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22 de abril de 2008     La Voz Del Interior

Nota publicada en este medio de la presentación de la agrupación de "Patris Fidelitas"





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25 de abril de 2008                              
Diario Bamba






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Folleto de la agrupación "Patris Fidelitas"



2 de Mayo de2008 diario Bamba.

Esta entrevista fue realizada por el semanario Bamba de Villa Carlos Paz.






Reunion de "Patris Fidelitas"  del domingo 11 de Mayo de 2008 en el hotel Castell





Gracias Manuel
Con las correcciones su carta probablemente sea  publicada el viernes 06 de junio.
Gracias y saludos
Periodismo Ciudadano
El día 3 de junio de 2008 15:42, CRITICA CRITICA <periodismociudadano@criticadigital.com> escribió:
Estimado Manuel
Podemos publicar su carta en la sección Periodismo Ciudadano.
Debido a que supera los caracteres permitidos nos hemos tomado el atrevimiento de editarla.
La copio a continuación para que usted decida si quiere que sea publicada.
Quedamos atentos a su respuesta

Periodidmo Ciudadano
 
Quería comunicar a través del diario un reclamo al estado nacional que realizamos ex – Soldados del conflicto armado del canal del beagle
Desde aquel entonces hasta la fecha no hemos recibido nada, ni siquiera las gracias por el servicio prestado.
Cuando por aquel 78´ se jugaba el mundial, nosotros estábamos bajo el mando de la dictadura militar, en mi caso particular y la de mis compañeros, siendo de las clases 1959 y con sólo 18 años fuimos obligados a hacer cualquier cosa porque no tuvimos la posibilidad de elegir.
Obligados a sufrir el maltrato irracional las amenazas, torturas de todo tipo más los calabozos de campaña.
Hoy nos sentimos olvidados por el estado, pero lo más triste es sentir el olvido y la ignorancia por parte de la sociedad.
Es mentira lo que pregona nuestra presidenta que somos todos iguales ante la ley.
He enviado cartas y notas a la Sra. Cristina  y a la ministra de defensa, me dicen que no es jurisdicción de ella y que la misma carece de competencia,
Sepan comprender nuestra indignación, ya que en diciembre se cumplen 30 largos años de olvido y abandono de persona por el estado nacional y de ese modo haciendo caso omiso al tema en cuestión y sepultando nuestra verdadera historia, no respetando nuestra constitución ni ningún pacto internacional.

 Manuel A Bustos
El día 2 de junio de 2008 0:46, Manuel Antonio bustos <mbustos_59@hotmail.com> escribió:
 
Sr. Jorge Lanata  en primer lugar lo saludo atte. y en segundo lugar felicitarlo por ser la persona que es. ya que siempre lo he visto por televisión en distintos programas, y como periodista un fenómeno ya que personalmente no he tenido la posibilidad de conocerlo. de igual manera mis respeto hacia Ud,
Bien Señor Lanata. Quiero hacerle llagar a Ud lo que nosotros venimos haciendo desde el principio del 2007, el tema en cuestión se trata de un reclamo q le venimos haciendo al estado nacional, nosotros somos ex-soldados q alguna vez tuvimos q cumplir con el servicio militar obligatorio y por ende defender a la patria y poner el pecho por ella cuando nos necesitaba. y desde entonces hasta el DIA de la fecha nosotros nunca recibimos nada de nada. ni siquiera las gracias por el servicio prestado. cuando por aquellos años de 1978 se jugaba el mundial, nosotros estábamos bajo el mando de la dictadura militar, en mi caso particular y la de mis compañeros, siendo de las clases 1959 y con solo 18 años de edad fuimos obligados a hacer cosas q nosotros no la deseábamos porque. porque no tuvimos elección en nuestras vidas. en primer lugar sufrir el maltrato irracional mas amenazas sobre amenazas estaquiamientos torturas de todo tipo mas los calabozo de campaña. como si esto fuera poco a.mi me llevaron desde Córdoba a Mendoza y luego a san Luís a un lugar llamado buena esperanza y después me llevaron a otro lugar llamado tilizarao, en el mismo san Luis, y luego vino lo terrible para nosotros la guerra con chile y de allí nos llevaron de vuelta a Mendoza, yo pertenecía a la ca. Telecom. 141 campo los andes  Guarnición Mendoza. porque le hago este comentario es para Aclarar la situacion en la q me encuentro yo y mis compañeros. ¡porque le digo esto  porque nos sentimos olvidados no solo por el estado si no por toda la sociedad porque de este tema nadie quiere hablar me pregunto porque? no solo que nadie quiere hablar tampoco nadie se quiere hacer cargo de lo que realmente paso, porque digo esto ¡porque se habla de Malvinas, y no tengo nada con ellos al contrario apoyo todo lo q hicieron, pero se habla de una guerra. de una guerra q no fue declarada formalmente ante la ONU. ni por Inglaterra ni por argentina esto, q quiere decir q ambos son conflicto armados entonces estamos en  igualdad de condiciones, pero este es el punto q no estamos en igualdad como dice la presidenta de la nación, q somos todos iguales ante la ley. hay algunos q son mas iguales q otros. esto ya se lo dije a la presidenta en varias cartas, q le envié al marido (ex presidente) y a la ministra de defensa, y Ud sabe q me dicen q no es jurisdicción de ella y q la misma carece de competencia, tengo la notas y los comprobantes si Ud los nenecita. mas los diversos proyectos de ley q hoy están en el congreso presentados por los mismo diputados de frente por la victoria, es mas nosotros le pedimos q sea por homologación o por analogía. eso es por un lado, por otro todos los tramites administrativos ya presentados legalmente ante el ministerio de defensa, y como es normal en este país todo sigue encajonado, Sr. DE LANATA como miembro de la agrupación  q encabezo y en representación de mis compañeros me he tomado el atrevimiento de dirigirme a Ud teniendo la esperanza de encontrar alguna repuesta sasticfatoria a mi merecido y justo reclamo. por todo ello sepa disculpar mis molestias ya q Ud sabrá comprender nuestra indignación, ya q a fin de este año en diciembre se cumplen 30 largos años de olvido y abandono de persona por el estado nacional y de ese modo haciendo caso omiso al tema en cuestión y sepultando nuestra verdadera historia, no respetando nuestra constitución y ningún pacto internacional.
Bien para terminar dejo esta inquietud en sus manos ya q Ud tiene bastante experiencia en esto, y sabrá darle el curso q corresponda.
 Desde ya muchas gracias por su atención quedando a su entera disposición, y esperando su grata respuesta.
 
Saludo. A Ud  atte.: Manuel A Bustos





Nota en el Diario Critica de la Argentina sobre los ex soldados olvidados
realizada por Manuel Antonio Bustos.






Referencia, esto nos concierne a nosotros de algun modo por eso la Iglecia pidió diálogo.



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JUICIO AL TORTURADOR Y GENOCIDA LUCIANO BENJAMIN MENÉNDEZ
12 DE JUNIO 2008

http://www.derf. com.ar/despachos .asp?cod_ des=204662&ID_Seccion=33
 
Juicio a Menéndez: un ex conscripto, testigo de los "camiones de la muerte"

[12/06/2008 | 17:14 ] Dijo hoy que vio "restos humanos, sangre y pelos" en uno de los móviles en que habitualmente trasladaban a los secuestrados para luego ser "fusilados", al declarar en la novena jornada del juicio oral y público contra el ex represor por la muerte de cuatro jóvenes.

Julio Suárez, de 53 años, relató ante el tribunal del juicio que cumplió con el servicio militar obligatorio en el Batallón de Comunicaciones 141, dependiente del Tercer Cuerpo del Ejército, y que fue testigo de parte del "horror" que se vivía en ’La Perla’, uno de los centros militares de detención clandestina.

El testigo realizó la ’colimba’ entre 1975 y 1976, y estando en esa unidad vio en una oportunidad que uno de los camiones Mercedes Benz, o ’Menéndez Benz’, que era utilizado únicamente por oficiales y suboficiales, llegó a la dependencia "todo ensangrentado en la parte de la caja, con restos humanos y pelos".

Estos camiones, según el testimonio de las víctimas de los secuestros, se los conocía como el "camión del horror y el camión de la muerte", porque cada vez que aparecía "anunciaba que alguien iba a ser cargado para luego fusilarlo", había manifestado una de las sobrevivientes, Teresa Meschiati.

Suárez, quien sobrevivió a un "ataque de guerrilleros" cuando se transportaba en un camión junto a un cabo y otro soldado, el suboficial fue muerto de dos balazos en la cabeza por los atacantes, fue "alojado en una celda militar en calidad de incomunicado" , porque lo responsabilizaban del incidente.

A raíz de este hecho fue llevado "vendado" a los ’campos de concentración" de La Perla y Campos de la Rivera para que observara a personas secuestradas e identificara si entre ellos a los posibles atacantes.

"No identifiqué a nadie", manifestó Suárez y detalló que la mayoría de las personas que le mostraron estaban "desnudas, tanto hombre como mujeres atadas de pies y manos, muy golpeadas y con signos de trato violento".

También recordó que en una patrulla fue llevado como chofer de un camión ’unimog’ y fue partícipe de otro incidente fatal, el cual ocurrió en la capital cordobesa cuando un automóvil Falcon se escapó al verlos, situación que motivó la inmediata reacción de los militares y comenzaron a dispararle hasta que el auto se estrelló contra un poste.

"Eran dos chicos hijos de un oficial de la Fuerza Aérea que le habían sacado el auto al padre, y por temor a que le pidan documentos se escaparon. Luego me enteré que murieron, pero desconozco las circunstancias" , agregó el ex soldado, quien además dijo que a cargo del Batallón estaban un teniente coronel Anadón y un mayo de apellido Stromberg.

Luego testimonió Soledad Beatriz Chávez, hija de una de las víctimas asesinadas de esta causa denominada ’Brandalisis’, Hilda Flora Palacios.

La testigo tenía un año y dos meses cuando su madre fue secuestrada junto a otras dos personas, Ofelia del Valle Juncos y Víctor Olmos, el 6 de noviembre de 1977.

Ella y su hermana Valeria de tres años fueron entregados después a sus abuelos paternos.

Los restos óseos de la madre de la mujer de 33 años le fueron entregados luego de una exhumación en una fosa común en el cementerio San Vicente, en el 2003, y tras los resultados de la contrastación de muestras de ADN.

"Fue una búsqueda incesante, no saber de dónde venís, quién te engendró. Es un vacío de vida que se siente al saber que mi madre es una foto con un número (fecha de nacimiento) en un afiche, es algo atemporal y sin vida, que nunca envejece", manifestó emocionada y con lágrimas la mujer al ser preguntada por la querella el cómo vivió la ausencia de su progenitora.

Finalmente dijo que sintió el "horror en vivo y en directo" cuando le fueron entregados los "huesos fragmentados: eso no puede ser una madre, nadie puede hacerle eso a una madre, pero con esos restos pude tener una conexión materna y saber que no he nacido de la nada", concluyó.

Luego de un cuarto intermedio dispuesto a las 12.50, los testimonios se reanudarán a las 15. Además de Menéndez, en esta causa se encuentran imputados los militares retirados Hermes Oscar Rodríguez; Jorge Ezequiel Acosta; Luis Alberto Manzanelli; Carlos Alberto Vega; Carlos Alberto Díaz; Oreste Valentín Padován y Ricardo Alberto Ramón Lardone.

Los imputados están acusados de los delitos de privación ilegitima de la libertad, tormentos agravados y homicidio agravado por el secuestro, tortura y asesinato de Humberto Horacio Brandalisis, Hilda Flora Palacios, Carlos Enrique Lajas y Raúl Osvaldo Cardozo, hechos ocurrido el 15 de diciembre de 1977.

 12 de junio de 2008 (Telam)




ESTO QUE LE PASO A ESTE SEÑOR TIENE QUE VER CON NOSOTROS O NO TIENE NADA QUE VER CON NOSOTROS??






Y ESTAS MINAS NO ESTABAN PUESTAS PARA NOSOTROS?? O ESTABAN DE ADORNO?


OTRA NOTA MAS DE S.S. BENEDITO XVI






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MONUMENTO A  S.S.JUAN PABLO II

LA PORTADA WIKIPEDIA
 
Argentina Domingo 9 de noviembre de 2008

Recordarán la mediación papal en el conflicto por el canal de Beagle
 
Cristina y Bachelet encabezarán la celebración.
 

HOMENAJE. En Chile inaugurarán un monumento a Juan Pablo II.
 

BUENOS AIRES.- La Argentina y Chile recordarán en diciembre el 30 aniversario de la mediación de Juan Pablo II, que evitó que ambos países resolvieran a través de una guerra el conflicto por la soberanía de las islas Picton, Lennox y Nueva, en la zona del Canal de Beagle.
Para ello, las presidentas Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet se encontrarán el 4 y 5 de diciembre en Punta Arenas, para inaugurar un monumento por la paz que será construido en honor del fallecido papa polaco.

Días antes de la Navidad de 1978, cuando los dos países estaban bajo las dictaduras militares de Jorge Videla y Augusto Pinochet, el régimen argentino desconoció un fallo de la corona británica favorable a Chile en la disputa sobre el canal de Beagle, un conflicto que databa de 1888. El hambre de guerra de Videla y de Pinochet conducía inevitablemente a la guerra.
El 22 de diciembre el diferendo llegó a su punto máximo, luego de que dos días antes una fortísima tormenta abortó la operación de desembarco en las islas. Ese día, las fuerzas armadas argentinas estaban preparadas para ocupar por la fuerza las islas en disputa, en un operativo denominado Soberanía, que preveía 20.000 muertos sólo en la primera semana.

El plan militar no sólo consideraba la ocupación de las islas en disputa, sino también la invasión de todo el territorio chileno a través de la larga frontera que divide ambos países. Pero, al mediodía de ese día, en Roma (las 8 en la Argentina y las 7 en Chile), Karol Wojtyla -llevaba dos meses como jefe de la Iglesia católica- anunció el envío de un representante, el cardenal Antonio Samoré, para que buscara una solución, lo que logró detener la guerra sólo minutos antes de que se desencadenara.
El 8 de enero de 1979, Argentina y Chile pidieron formalmente en Uruguay la mediación papal, suscripta en el Acuerdo de Montevideo, abriendo un período de idas y vueltas que concluyó finalmente en democracia. El laudo papal fue apoyado por el 81,5% de la población argentina, tras una consulta popular. (Télam)





Un enviado del Papa para el acto por el Beagle. Esto nos involucra a nosotros?





El Papa Bnedicto XVI reclamo diálogo al gobierno argentino.







El Consejo de Representantes de la ciudad de Villa Carlos Paz apoyará el otorgamiento de una pensión para los veteranos del Canal del Beagle de 1978-79



CRISTINA KIRCHNER Y BERGOGLIO

27 de Noviembre de 2008 |07:11
 
Cristina Kirchner recibe hoy al cardenal Bergoglio
El cardenal Jorge Bergoglio junto a Cristina Kirchner.
 
Por segunda vez, el cardenal Jorge Bergoglio visitará a la Presidenta y, también por segunda vez, pondrá en sus manos un documento con críticas sobre la realidad social y política del país. El martes la primera mandataria recibió el pedido de audiencia y ese mismo día respondió favorablemente, fijando la cita para 48 horas después.

La presidenta Cristina Kirchner recibirá a la cúpula del Episcopado que asumió hace 15 días, con el cardenal Jorge Bergoglio nuevamente a la cabeza. Es una visita obligada por las buenas costumbres que serviría para ratificar una relación Iglesia-Gobierno algo diferente de la que se vivió durante la gestión de Néstor Kirchner. El encuentro está fijado para las 17 en la Casa Rosada.

Por segunda vez, Bergoglio visitará a la Presidenta y, también por segunda vez, pondrá en sus manos un documento con críticas afirmaciones sobre la realidad social y política del país.

Además de los saludos de cortesía, se prevé que los obispos entreguen hoy a Cristina Kirchner el documento "Camino al Bicentenario", aprobado hace dos semanas por todos los obispos, en el que piden un proyecto de país sin pobreza. Allí, destacan el diálogo como la herramienta política por excelencia para llegar a celebrar el Bicentenario "sin excluidos" y la necesidad de "buscar acuerdos básicos y duraderos". "Importa cicatrizar las heridas y no alentar nuevas exasperaciones y polarizaciones", dice el texto.

Se estima también que hoy la Presidenta comunique a los obispos su decisión de participar de la misa a la que la Iglesia la invitó para recordar los 30 años de la exitosa mediación papal entre la Argentina y Chile por el conflicto del Beagle. La misa, que se realizará el 22 de diciembre en la basílica de Luján, será presidida por Bergoglio y congregará a un gran numero de obispos de todo el país.

La presidenta y Bergoglio se encontraron por última vez hace casi un año, el 19 de diciembre. En una amable pero breve reunión en aquella oportunidad los obispos felicitaron a la Presidenta por la asunción de su cargo y le entregaron copia de una exhortación que había sido profusamente difundida en abril y agosto del año pasado.

En ese texto, los obispos señalan como "prioridades" cuestiones referidas a la vida, la familia, el bien común, la inclusión, el federalismo y las políticas de Estado.

El pedido de la audiencia de esta tarde fue considerado en el Gobierno un "trámite urgente". Anteayer al mediodía, el flamante secretario general de la CEA, monseñor Enrique Eguía Seguí, almorzó con el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y le entregó la carta en la que Bergoglio pide la reunión.

En el Gobierno esperaban ese gesto y no retrasaron la respuesta. Según la consigna dada por la Presidenta de atender el pedido de los obispos "lo más pronto posible", esa misma noche la Casa Rosada comunicó la decisión de fijar la audiencia para hoy, 48 horas después de haber sido solicitada.

Néstor Kirchner recibió dos veces en la Casa Rosada a la cúpula de la Iglesia, que por entonces conducía monseñor Eduardo Mirás. Después empezó la tensión, sobre todo a partir del caso del obispo castrense Antonio Baseotto, publica el diario La Nación en su edición de hoy.




Articulo del semanario Bamba de Villa Carlos Paz. donde aclara que fue aprobado el proyecto para el reclamo a la camara de diputados y de senadores de la nación para que traten los proyectos de ley ya presentados a nivel nacional.






SEMANARIO BAMBA
 
Lunes 1º De Diciembre, 2008 Villa Carlos paz.  Semanario BAMBA

" Veteranos del Canal de Beagle "
El pasado jueves, 27 de noviembre en una nueva sesión del Concejo de Representantes, se aprobó por unanimidad, una resolución que solicita al Congreso de la Nación que traten los proyectos de ley presentados en su oportunidad, sobre la situación de los veteranos del Canal de Beagle.
Esta presentación fue hecha al Poder Legislativo local por
"Patris Fidelitas", agrupación de ex soldados que participaron en el conflicto armado que se llevó a cabo en los años 1978 y 1979, entre Chile y Argentina.
Después de tanto luchar reclamando una pensión, una obra social con justo derecho, los ediles hicieron lugar al pedido de un grupo, cuyo presidente es el carlospacense Manuel Antonio Bustos.
El veteranoagradece públicamente a todos los ediles que hicieron propicio su voto, "ya que, de esta manera se va tomando conciencia de lo que pasó en la Argentina del pasado, donde nuestra verdadera historia quedó sepultada y nunca fue reconocida. El 22 de diciembre se cumplen 30 años de desamparo y olvido por los gobiernos militares y demócratas", acotó Bustos.





Diario La Voz de San Justo, San Francisco, prov. Córdoba.

"Comienzan actividades para recordar la mediación papal por el Beagle"






EL DIARIO de Villa Maria

A 30 años de la mediación por el Beagle - Histórico encuentro Argentino - Chileno







El papa Benedicto XVI otra vez pidió diálogo a la Argentina.





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La lucecita del cardenal Samoré
Por José Ignacio López
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Lunes 21 de diciembre de 1998 | Publicado en edición impresa
Mister-Wong
 
Sólo uno de los grandes protagonistas de aquellos días tensos, dramáticos, el papa Juan Pablo II, ocupa el mismo sitial. Los cardenales Antonio Samoré y Agostino Casaroli han muerto. Videla, Massera o Pinochet -responsables de un despliegue bélico que estuvo a punto de desembocar en la locura de la guerra- han mutado el poder por la cárcel.
Otros, entre quienes sí merecen memorarse por haber contribuido a poner en marcha aquella histórica mediación papal -uno de los primeros gestos de la audacia pastoral que habría de caracterizar al pontificado de Juan Pablo II, por entonces recién estrenado-, podrán hurgar en su memoria, pero desde responsabilidades o lugares diferentes. Así, los entonces nuncios, Pio Laghi, en Buenos Aires, y Angelo Sodano, en Santiago, ambos hoy en Roma; uno en la Sagrada Congregación para la Educación, el otro, secretario de Estado, uno de los purpurados más influyentes en este tramo del largo pontificado del papa Wojtyla. Es también el caso del cardenal Raúl F. Primatesta -protagonista de una gestión decisiva antes de la intervención pontificia-,cuya renuncia a la arquidiócesis de Córdoba acaba de ser aceptada y ya dejó de ocupar, como entonces, la presidencia de la Conferencia Episcopal, o monseñor Carlos Galán, secretario general del Episcopado en aquella época y hoy arzobispo de La Plata, o monseñor Justo Laguna, ahora diocesano de Morón y entonces auxiliar de San Isidro, por sólo mencionar a algunos de los miembros de la jerarquía católica local que quedaron inscriptos en la historia grande de aquella célebre intervención de la Iglesia.
Anverso y reverso: exactamente a veinte años de las ominosas jornadas de finales de 1978, los gobiernos democráticos de la Argentina y Chile terminan de poner fin al último conflicto de una demasiado larga historia de disputas territoriales.
Aquel purpurado de la voz tenue
Pocas veces como en estos días, el aniversario de aquel diciembre inolvidable por muchos motivos fue tan propicio para evocar y honrar a figuras como la del cardenal Samoré, aquel purpurado de voz tenue, gesto cuidadoso y enorme capacidad persuasiva, que en la Navidad de 1978 cruzó los Andes en un peregrinaje en que pocos creían; pero que sería la simiente fecunda de la definitiva paz. Peregrino que entre voces y criterios de guerra supo hallar espacio para la paz como habría de revelarlo con aquella primera expresión de su confianza: "Hay una lucecita", frase que aun resuena en el recuerdo de quien esto escribe, parte del pequeño grupo de periodistas que siguió sus pasos aquí y en Santiago.
Su llegada a Ezeiza, de la que en estos días se cumplen dos décadas, fue el principio del fin de lo que hubiera sido un trágico conflicto: puso en marcha la mediación papal, la condujo durante un período crucial y sentó las bases para la propuesta pontificia -manoseada y resistida durante el régimen militar-, finalmente avalada por la consulta popular de noviembre de 1984 que derivó en el Tratado de Paz y Amistad bajo cuyo amparo firmaron el último acuerdo los cancilleres Guido Di Tella y José Miguel Insulza.
Esa ceremonia avivó el recuerdo y consiguió recuperar la empeñosa tarea en favor de la paz que desplegaron muchos de los ya citados y tantos otros de menor exposición pública, pero no por ello menos decisivos. Como aquellos dos sacerdotes que acompañaron a Samoré en aquel primer viaje cargado de incertidumbre: el jesuita Fiorello Cavalli, miembro del Consejo de Asuntos Públicos de la Iglesia, de paciente y silenciosa tarea en el Vaticano, cuya formidable memoria guardaba personajes y detalles de la realidad argentina, y el español Faustino Sainz Muñoz, entonces joven y promisorio miembro de la diplomacia vaticana,actual nuncio en Zaire, quien dejó honda huella de su inocultable vocación pastoral.
Mañana se cumplirán veinte años del día en que el Papa comunicó al mundo su disposición a intervenir en lo que parecía un conflicto inevitable. Fue en su discurso de fin de año ante el Colegio Cardenalicio, el primero de su pontificado. Dos décadas después, en su mensaje por la Jornada de la Paz, difundido estos días, Juan Pablo II no abandona la prédica: "La guerra destruye, no edifica; debilita las bases morales de la sociedad (...) ¡Cuántas veces he implorado el fin de estos horrores! Continuaré haciéndolo hasta que se comprenda que la guerra es el fracaso de todo auténtico humanismo".
16-10-2008 LA NACION.COM
Justo homenaje al cardenal Samoré

 
Hace 30 años, el cardenal Antonio Samoré era designado representante papal especial ante la Argentina y Chile para la resolución pacífica del conflicto limítrofe en el Canal de Beagle y las islas Nueva, Picton y Lennox, que había entre ambos países.
Su misión, exitosa por haber sido capaz de evitar una guerra, será recordada hoy por la Universidad Católica Argentina en una jornada, a realizarse en el auditorio Santa Cecilia del campus de Puerto Madero, en el cual se leerá un mensaje del papa Benedicto XVI y habrá varios paneles en los cuales será recordada la emblemática figura de Samoré.
La decisión de Juan Pablo II demostró ser excelente. La infatigable, paciente e inteligente mediación del cardenal Samoré, desde el 24 de diciembre de 1978, evitó lo que hasta su llegada amenazaba con transformarse en una guerra, dado que ambos países tenían a sus tropas alistadas en sus fronteras. En rigor, la agotadora acción del cardenal Samoré, que dejó huella en su propio estado físico, permitió que, luego de su muerte, se suscribiera el Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, en 1984.
Hoy, el segundo paso cordillerano entre la Argentina y Chile, alguna vez llamado Paso Puyehue, lleva su nombre en recuerdo a su gestión y como testimonio del agradecimiento de ambos pueblos. Como secretario de la nunciatura en Lituania y luego en Suiza, Samoré había adquirido experiencia y habilidad diplomática. Pero fue la nunciatura apostólica en Colombia, ejercida eficazmente a comienzos de los años cincuenta, la que lo dotó de un castellano perfecto y lo enamoró en forma definitiva de América latina. Desde entonces, el hábil y conciliador componedor vaticano estuvo íntimamente comprometido con todo lo que ocurría en la región.
Cabe recordar, no obstante, que varios sectores argentinos se opusieron tenazmente a aceptar el resultado de la gestión vaticana. Por ello, el presidente Raúl Alfonsín lo sometió a un referéndum que se planteó en su momento en términos que fueron llamados tolstoianos, esto es de guerra o de paz. Felizmente, las cosas salieron bien y la paz se afianzó y cerró la puerta a un largo y peligroso diferendo.
Es hora entonces de recordar, agradecidos, a un hombre íntegro con el que tenemos una deuda eterna. Un homenaje simple, que sigue postergado, es el que tiene que ver con la limpieza de todos y cada uno de los campos minados que se montaron a ambos lados de la frontera en los momentos de mayor intensidad del conflicto. Así lo exigen el sentido común, la hermandad entre chilenos y argentinos, y los compromisos asumidos en la Convención de Ottawa.
La Argentina ya lo ha hecho. Más allá del alto costo que estas operaciones tienen, Chile, que está trabajando activamente en el desminado de su lado de la frontera, debería tratar de completar esa tarea lo antes posible. Acelerar los tiempos sería un merecido homenaje al cardenal Samoré. En momentos en los que los argentinos nos hemos desencontrado con el diálogo y la tolerancia, es hora también de revalorizar la figura del mediador como mecanismo para encontrar soluciones duraderas más allá de las actitudes de intransigencia jacobina transformadas en amenaza para la paz. Debe recordarse que la historia sugiere que ellas suelen convertirse, rápidamente, en confrontaciones que devienen inevitables.
La intransigencia como actitud en la vida colectiva puede ser la expresión de desequilibrios individuales que empujan hacia inevitables conflictos que, en un marco de razonable flexibilidad, deben ser evitados. El falso patriotismo degenera rápido y llama virtudes a los vicios: no tolera la crítica honesta y la confunde con el ataque personal o malévolo; cifra su acción en la tozudez y alimenta el odio; se vuelve soberbio y, peor aún, insensible e imprudente, arrastrando a los pueblos hacia los antagonismos.
 Fuente: Editorial del diario LA NACION.
 
06-12-08 | 
Rindieron homenaje al cardenal Samoré
Las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, y de Chile, Michelle Bachelet, recordaron ayer el 30º aniversario de la finalización del conflicto limítrofe en el canal de Beagle y homenajearon al enviado papal, cardenal Antonio Samoré, quien lideró las gestiones de paz en 1978.Durante un acto realizado en el paraje limítrofe Monte    Aymond, a 65 kilómetros de Río Gallegos, ambas mandatarias descubrieron una placa donde se construirá un monumento a tres décadas de la intermediación del papa Juan Pablo II, a través de su representante en la zona de disputa.En su mensaje, Fernández de Kirchner reconoció que    "afortunadamente, en aquel momento, la intervención papal pudo detener la tragedia" y consideró que "tenemos que agradecer ese gesto y a Su Santidad por haber enviado a uno de sus representantes para acompañarnos en este hito histórico"."En las hipótesis de conflicto en la región, siempre se    enfrentaba a países vecinos, pero no eran los pueblos los enfrentados, sino los que creen posible crecer sin integración o practicar el amor a la patria enfrentando al otro", advirtió la mandataria sobre los gobiernos militares que poseían ambos países en 1978, encabezados por Augusto Pinochet y Jorge Videla.En ese contexto, evaluó que "mucho tuvo que ver la condición    de gobiernos no surgidos de la voluntad popular para que se haya llegado a ese límite", en alusión a la posibilidad de iniciar una guerra en diciembre de 1978 por las islas Picton, Nueva y Lenox, en la zona del canal de Beagle, por desacuerdos entre los dictadores.Por su parte, la presidenta chilena Bachelet aseguró que "es    una gran alegría estar en la tierra más austral del mundo celebrando la paz y la amistad entre los pueblos de Argentina y Chile". Largo camino. "Es un momento para detenerse y mirar el camino avanzado en estos 30 años y proyectar un futuro común para nuestros pueblos, más libre y más justo, que es para lo que Cristina y yo somos presidentas de la República", aseguró.También de   stacó que ese momento histórico marcó el "reinicio de un camino de alegría, convicción y perseverancia. Hemos reconstruido la amistad con el pueblo argentino"."Tenemos que recordar al Papa Juan Pablo II que evitó una verdadera    tragedia y que ninguno de nuestros pueblos quiso, quiere ni querrá", añadió Bachelet. l





AQUI LA FIGURA DE UN GENOSIDA COMO LA DE LUCIANO BENJAMIN MENÉNDEZ QUE FUE EL QUE NOS LLEVO A LA GUERRA ENTRE ARGENTINA Y CHILE. 1978/79




INTEGRACIÓN ARGENTINO - CHILENA






OPERATIVO SOBERANIA 1978/79







CRISTINA KIRCHNER Y COBOS EN LA MISA DE LUJAN.

clarín  22 de diciembre del 2008
 
Cristina Kirchner y Cobos compartieron una misa en Luján
La Presidente y su vice se encontraron en la tradicional Basílica, donde escucharon la homilía del obispo Jorge Casaretto. Fue en el marco del 30º aniversario por la resolución del conflicto con Chile por el Canal del Beagle
A cinco meses de que el Senado no aprobara el proyecto de retenciones móviles enviado por el Poder Ejecutivo, la Iglesia reunió a la presidente Cristina Kirchner, al vicepresidente Julio Cobos para una misa en la Basílica de Luján, en conmemoración a la mediación papal que evitó la guerra con Chile por el canal de Beagle.
 
En simultáneo se realizó en el santuario de Maipú, en Chile, una misa con el mismo mensaje en la que participa la presidente chilena, Michelle Bachelet.
 
De todos modos, como la ubicación de las autoridades corrió por cuenta del protocolo presidencial, se prepararon lugares diferenciados en el templo para evitar incomodidades, por lo que la Jefe de Estado no tuvo la oportunidad de cruzarse con Cobos ni con los dirigentes rurales durante la ceremonia.
 
El oficio religioso que se realiza en agradecimiento y conmemoración a la mediación de Juan Pablo II hace 30 años, comenzó a las 19, de manera tal que coincidió -por la diferencia horaria- el final del evento argentino con el inicio de la misa en Chile, que tuvo lugar en el santuario de Maipú.
 
El criterio fue convocar a los tres poderes, más los gobernadores y al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, aunque también se invitó a los jefes de los bloques parlamentarios nacionales, a autoridades de la CAME y la UIA, y a sindicalistas de la CGT y la CTA.
 
El cardenal Jorge Bergoglio, que preside la misa, cedió la homilía al presidente de la Pastoral Social, Jorge Casaretto, y acto seguido se realizará un acto cívico que tendrá como única oradora a Cristina Kirchner.



Lunes 22 de Diciembre de 2008
Argentina

JUNTOS EN EL MISMO LUGAR
Cristina: "el conflicto del Beagle fue promovido por gobiernos dictatoriales"
La Presidenta participó de la misa celebrada en Luján, por los 30 años de la mediación papal en la disputa que mantuvieron Argentina y Chile. "Los pueblos nunca tuvieron ánimo de enfrentarse", advirtió. En la Basílica también estuvo Cobos, quien se sentó a 10 metros de distancia de la mandataria. CRISTINA se ubicó lejos del vicepresidente, julio cobos, durante la misa celebrada en la basílica de Luján. PRESIDENCIA DE LA NACION.
BUENOS AIRES.- Luego de la misa celebrada en la Basílica de Luján, por el cardenal Jorge Bergoglio, para conmemorar los 30 años de la intervención del Papa Juan Pablo II, en el conflicto con Chile por el canal de Beagle, la presidenta Cristina Fernández Kirchner, dijo que la disputa fue promovida por gobierno dictatoriales.

"Los pueblos nunca tuvieron ánimo de enfrentarse. Muchos temíamos que ocurriera", subrayó en su breve discurso, tras la celebración religiosa.

En otro tramo de su mensaje, Fernández de Kirchner llamó a preservar la paz y a luchar contra las desigualdades. "En este día quiero agradecer aquella paz y esta democracia", en relación a la intervención del cardenal Samoré quien, en representación del Vaticano, promovió el acuerdo para detener el conflicto.

No hubo señales
Sin saludarse, ni cruzar miradas, la presidenta y su vice, Julio Cobos, compartieron la misa en la Basílica de Luján. Al ingresar a la iglesia, la mandataria se ubicó en un palco reservado, delante del resto de los dirigentes y de los funcionarios, y no saludó a Cobos, quien se sentó detrás y a su izquierda, a unos 10 metros de distancia.

La jefa de Estado arribó al templo acompañada por integrantes de su Gabinete y por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien se saludó con el mendocino, en el primer encuentro cara a cara desde el voto que derrumbó el proyecto de retenciones móviles al agro.

Discurso de la Iglesia
Antes, durante la homilía, el titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Casaretto, pidió dejar "de lado todo lo que nos distancia y enfrenta para tratar encontrarnos en aquello que nos acerca", y reclamó más diálogo para lograr acuerdos sociales más sólidos.

"La paz social entre los pueblos argentino y chileno goza de buena salud. Ahora el desafío es construir bases sociales sobre la justicia y la solidaridad", subrayó el prelado, frente a la Presidenta. "Hace 30 años pudimos haber elegido la guerra, pero optamos por la paz. A Dios le elevamos nuestra gratitud", agregó.

En otro momento de la homilía, el prelado refirió a la intervención de "ese joven Papa, hombre de Dios quien, conocedor del horror de la guerra, asumió de modo valiente la mediación y envió al cardenal Eduardo Samoré. "Aquel purpurado dijo: Vamos a necesitar un océano de paciencia para "vencer la violencia", concluyó Casaretto. (DyN-Télam-Especial)





EL DIPLOMATICO MAS GRANDE DE LA HISTORIA GRACIAS CARDENAL SAMORÉ.

 
Domingo 07
Diciembre 2008
 
El País
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MEMORIA DE UN ENVIADO DE CLARIN QUE ESTUVO CERCA DEL CARDENAL
Cómo surgió la frase que le dio nombre a la gestión de Samoré
Un periodista le preguntó en Chile si no había "una luz de esperanza".

SALUDO. EL CARDENAL SAMORE, AL LLEGAR A LA ARGENTINA A FINES DE 1978.

VTreinta años. Es momento de estrechar el círculo en torno de la frase que selló la misión de paz en el conflicto por el Beagle entre la Argentina y Chile. Una misión encomendada al cardenal Antonio Samoré por el papa polaco Juan Pablo II que paró la guerra y de la cual la frase fue su llave.

Santiago de Chile, 26 de diciembre, 1978. Cuatro periodistas porteños aguardaban en la sede de la Nunciatura. Eran José Ignacio López (entonces, en Noticias Argentinas), Carlos Nachón (La Nación), Arsenio Dotro (Saporiti) y el evocador de este recuerdo (Clarín).

Esperaban que Samoré regresase de su primera entrevista con la Junta Militar chilena comandada por Augusto Pinochet. El 23 se había reunido en Buenos Aires con su equivalente argentina presidida por Jorge Rafael Videla.

Llegó Samoré con su imagen de estampita de santo y fue centro de la escena. Aclaró que no tenía nada para decir, que su cometido recién estaba comenzando y pedía comprensión ante la delicada tarea.

Fue entonces cuando Nacho López -hombre de profunda fe, querido y respetado periodista por parte de sus colegas, lo cual no es poco decir- intervino en el instante preciso de la pausa edificadora.

Con tono claro y suave, mirada cálida, cierta sonrisa, preguntó:

Pero monseñor, ¿no hay una lucecita de esperanza?

Los perfiles de López, a la izquierda y el de Samoré, a la derecha, eran como parte del rostro del esfuerzo para lograrlo. Ansiedad extrema compartida: detener el inminente comienzo de una guerra entre hermanos de imprevisibles consecuencias.

La respuesta no hizo más que confirmarlo:

Sí hijo, siempre hay una luz de esperanza.

Nochebuena y fin de año, periodistas que iban y volvían de Santiago, con periodistas chilenos -Magali Alegria, de France Presse como anfitriona, con quienes compartían comidas y brindis por la paz para parar los regadíos de la muerte.

Juan Pablo II, Samoré y la frase de López, que bautizó la gestión.

El próximo año se cumplirá un cuarto de siglo del tratado que así lo selló.

Los pueblos agradecidos, monseñor. 



 LA PRESIDENTA Y BERGOGLIO EN LA MISA DE LUJAN.

Lunes, 22 de Diciembre de 2008  



Misa en conmemoración de los treinta años de la mediación papal por el Beagle
A treinta años del inicio de la mediación del papa Juan Pablo II que evitó una guerra con Chile por el canal de Beagle, la Presidenta participó de una misa organizada para conmemorar la fecha en la Basílica de Luján.

A treinta años del inicio de la mediación del papa Juan Pablo II que evitó una guerra con Chile por el canal de Beagle, la Presidenta participó de una misa organizada para conmemorar la fecha en la Basílica de Luján.

El gobierno nacional y la Conferencia Episcopal Argentina celebraron con una misa en la basílica de Luján, los 30 años del inicio de la mediación del papa Juan Pablo II que evitó una guerra con Chile por el canal de Beagle.
La ceremonia religiosa fue presidida por el cardenal Jorge Bergoglio, contó con la presencia de la presidenta Cristina Fernández, y se llevó a cabo en la Basílica de Luján. Paralelamente, se realizó una misa en el santuario de Maipú, Chile, que contó con la presencia de la presidenta Michelle Bachelet.

En la ceremonia de Luján, el obispo Jorge Casaretto sostuvo que en 1978 "caminamos hacia un abismo de muerte, y a tiempo pudimos tender los puentes de vida". Además, destacó la personalidad del Papa Juan Pablo II, quien con su intervención evitó el enfrentamiento entre Argentina y Chile. Por otra parte, Casaretto sostuvo que "el deseo ardiente de todos nosotros es que en el tiempo del Bicentenario, podamos lograr un país con plena inclusión social".

Culminado el acto, la Presidenta también recordó la figura del Cardenal Samoré, y resaltó que en su momento el conflicto se maximizó porque tanto Argentina como Chile estaban gobernados por dictaduras. "Para preservar la paz, lo primero que hay que preservar es la democracia", remarcó la jefa de Estado.

Ademas, la presidenta sostuvo que "los pueblos nunca se enfrentan, menos los pueblos que tienen tanto lazos de hermandad". Y agregó: "Quiero agradecer aquella paz, esta democracia y quiero comprometerme a seguir trabajando por la justicia, la democracia, la equidad y contra la pobreza"

Estuvieron presentes en la misa junto a la Presidenta el vicepresidente Julio Cobos, el jefe de Gabinete, Sergio Massa, el senador José Pampuro, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y la intendenta de Luján, Graciela Rosso, entre otros funcionarios.



Cristina recibió a Bergoglio y acordaron mantener el diálogo
La presidenta se reunió esta tarde en la Casa Rosada con el titular del Episcopado lo que marcó la apertura de un canal de conversaciones entre el Gobierno y la Iglesia después de más de tres años

Luego de más de tres años de roces, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, se reunieron hoy en la Casa Rosada y restablecieron un canal de diálogo entre el Gobierno y la Iglesia que buscarán mantener "fluido y normal", anticiparon.

Más allá del carácter protocolar, la audiencia en el despacho presidencial -que se extendió por unos 40 minutos- sirvió para abrir un nuevo capítulo en el vínculo entre la Casa Rosada y la Iglesia, luego de las varias tensiones que atravesó el diálogo entre ambas esferas durante la gestión de Néstor Kirchner.

"Este es un diálogo que va a continuar fluido y en forma normal. Seguimos en una situación de autonomía y dialogando", resaltó el vocero del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld, al término del encuentro, al que calificó como "muy amable y cordial".

De la audiencia también participaron los restantes integrantes de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal, que preside Bergoglio y se completa con monseñor Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), Sergio Fenoy (San Miguel) y Luis Villalba (Tucumán)..

Por el Ejecutivo, también estuvieron presentes el canciller Jorge Taiana; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

Los religiosos aprovecharon para presentarle a la jefa de Estado el documento consensuado por los obispos de todo el país en la anteúltima reunión de la Conferencia Episcopal -en abril pasado-, en el que plantearon los "grandes desafíos" para la Argentina en los próximos años, particularmente en materia social.

El texto menciona la importancia del respeto a la familia, la defensa del bien común, la necesidad de mejora en la inclusión social, el federalismo y hace un especial reclamo sobre "la deuda de la reconciliación".

"Una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos. Nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamientos y se manifiestan tanto en la impunidad, como en los desencuentros y resentimientos", apunta el documento.

Si bien tras el encuentro no fue pautada ninguna otra audiencia "en lo inmediato", las partes acordaron reactivar el canal de diálogo a través de la Secretaría de Culto, así como en los distintos ámbitos a nivel provincial y municipal.
Los obispos aprovecharon además para presentar sus saludos a la Presidenta con motivo del inicio de su gestión y de las próximas fiestas de Navidad, y le obsequiaron ejemplares del libro del Papa Benedicto XVI "Jesús de Nazareth" y del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, además de una medalla de plata
de la Virgen Desatanudos.
Tras los varios desencuentros que la gestión de Néstor Kirchner había mantenido con la Iglesia, la reunión entre la Presidenta y la cúpula del Episcopado llegó con una fuerte carga simbólica y como corolario de varios gestos de distensión entre la flamante administración y la institución católica.

De hecho, los religiosos se habían mostrado complacidos con las primeras afirmaciones públicas de la jefa de Estado, en especial con su apelación al diálogo y su oposición al aborto.A esos gestos se sumó la reunión que el entonces presidente Kirchner y Cristina Fernández mantuvieron en la Casa de Gobierno con el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

Kirchner, incluso, cinco días antes de dejar la Presidencia, aseguró tener "las puertas abiertas" para Bergoglio, a quien el Gobierno llegó a referirse como "líder de la oposición" durante la campaña electoral.


CRISTINA Y COBOS EN LUJAN
 
 
 
INFOBAE  MARTES 23 DE DICIEMBRE DEL 2008.
 
 
 
 
"Para luchar por la paz hay que luchar contra la pobreza"
Tras la misa por la paz en el conflicto por el Canal de Beagle, la mandataria Cristina Kirchner encabezó un acto en donde recordó los días en los que se negoció la paz con el país vecino.
La Presidente señaló que "para preservar la paz hay que preservar la democracia" y que, para lograrlo, "es necesario seguir luchando contra la pobreza".

 
                     Cristina y Cobos no intercambiaron palabras.


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Ejércitos de Chile y Argentina conmemoran 30 años de solución pacífica de Canal de Beagle
En la ceremonia, ambos jefes castrenses valoraron la intervención del Papa Juan Pablo II como mediador y gestor del Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Domingo 7 de Diciembre de 2008 
00:37 
Orbe
SANTIAGO.- El paso fronterizo Dorotea, en la provincia de Última Esperanza, fue el escenario que escogieron los comandantes en jefe de Chile y Argentina para recordar el inicio de la solución pacífica de las controversias limítrofes que protagonizaron ambos países en 1978. Este sábado, los Altos Mandos de las dos instituciones se reunieron dando muestras nuevamente del clima de confianza mutua.

En la ceremonia, a la que asistió el comandante en jefe del Ejército de Chile, general Oscar Izurieta Ferrer y el jefe de Estado Mayor del Ejército Argentino, general de División Luis Alberto Pozzi, se valoró también la oportuna intervención del Papa Juan Pablo II como mediador y gestor del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que zanjó pacíficamente el diferendo, reafirmando la paz en esta zona.

Radio Polar consigna que dicho acuerdo permitió establecer condiciones de entendimiento entre ambas naciones, impulsando políticamente una modificación relevante en la dinámica de las relaciones bilaterales, lo que hoy se aprecia en logros actuales en materias de integración y cooperación 30 años después.

Lo anterior se refleja, por ejemplo, en la realización de ejercicios combinados, la integración de unidades binacionales para operaciones paz, como la Fuerza Combinada y Conjunta "Cruz del Sur".

Al respecto, el General Pozzi con especial emoción recordó que era Teniente 1º en esa época, por lo que hoy lo conmueve "especialmente el escuchar el canto de los dos himnos en forma conjunta por la tropa formada".

A su vez, el General Izurieta destacó que las relaciones entre los dos ejércitos son "las mejores en toda su historia, lo que se expresa en los ejercicios y acuerdos conjuntos… lo que hace mirar con tranquilidad el futuro de las instituciones y los países".

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ESTA NOTA FUE HECHA A MARCELO KARLEN POR UN PERIODISTA DE CHILE.
(Sr.alfredo
Sepúlveda)

Mi Mejor enemigo

Diciembre de 1978. Viernes 22. Argentina va a invadir Chile. Comenzará por tres islas en disputa: Picton, Lennox y Nueva, en el canal Beagle. No hay vuelta atrás. Miles de soldados esperan la orden para cruzar la frontera. Su transporte ha significado el movimiento militar más grande de la historia de ese país. Es la guerra, pura y dura. Treinta años después, algunos de esos soldados recuerdan para "Sábado" cómo un conflicto que nunca ocurrió bastó para cambiarles la vida, para mal y para siempre.


POR ALFREDO SEPÚLVEDA C.

Era muy simple. Disparar primero. No preguntar nada. Ni antes ni después.

Si cruzaban, claro, nosotros también trataríamos de matarlos a ellos. Pero ellos iban a dar el primer paso.

Eran jóvenes y venían a matarnos, pero también los estaban matando a ellos, y muy probablemente, algunos de ellos habían matado antes.

Tenían entre 18 y 25 años. Hoy bordean los cincuenta, y quieren que su gobierno los escuche, que se les trate igual como a los veteranos de las Malvinas, que les den pensiones y reconocimientos. Pero es difícil. Casi imposible.

Lo llamaron el "Operativo Soberanía". A diferencia de lo que ocurrió en Chile, estaba en todas partes. Los trenes con reclutas pasaban por los pueblos del interior y de la Patagonia. La gente salía a aplaudirlos.

El soldado Miguel Ángel Acosta tenía 19 años y pertenecía al Regimiento Motorizado Mecanizado 144 con base de Jujuy, en el norte de Argentina. Lo enviaron a estacionarse a un par de kilómetros del Paso Jama, por donde se cruza hacia San Pedro de Atacama. Era agosto de 1977. Estaría, con un grupo de 750 hombres, durante más de un año en un descampado frío, arenoso y ventoso. Sin bañarse.

"Éramos tratados salvajemente", asegura. "Era de los más chicos. Con una inocencia… Imagínese. En Jujuy, cuando veíamos extranjeros, era algo admirable. Y nos llevan allá y se nos exige minar el paso Jama. Teníamos que cavar un pozo de unos 70 cms. y poner allí las minas antitanque. Con movimiento a medio metro estallaban".

"Estábamos en un descampado que era todo arena", continúa. "Nos tapaba la carpa. Ese era el problema. Adiestramiento, cero. El FAL (fusil) no servía. Las balas eran viejas, la arena tapaba el caño del arma (…) El agua era salitrosa, no se podía tomar. Higienizarse era imposible, era muy fría. Y siempre nos daban palizas. Llegaba la noche y era juntarnos entre nosotros, charlar, queríamos que se terminara esto".

–¿Y por qué les daban palizas?

–Nosotros nos juntábamos a cierta hora de la noche, descansábamos, rezábamos. Por ahí pasaba un suboficial, le decíamos que queríamos la paz, entonces paliza va, paliza viene. O nos estaqueaban.

–¿Qué significa estaquear?

–Bueno, a uno lo atan de pie, de muñecas, y lo tiran al suelo, queda como Cristo por 24, 48 horas. A esto le llamaban el "baile vivo". Eran los manotazos, el estacamiento, el cepo.

–¿Cepo?

–En el cuello. Y la mandíbula superior atada a la parte superior también del cepo.

–¿Y por qué?

–Los oficiales nos decían que teníamos que matar, que la guerra había que ganarla. Pero no estábamos preparados. Nos querían mentalizar de mercenarios. Éramos rehenes de nuestro ejército, en nuestra patria, y recibíamos las peores palizas (…) Lo único que queríamos era que terminara".

El profesor de historia y escritor cordobés Marcelo Karlen iba a saltar sobre Punta Arenas. Como Acosta, estaba recién salido del secundario. El servicio militar lo estaba efectuando en el regimiento 14 de paracaidistas.

"Nosotros íbamos a hacer la primera ofensiva. Íbamos a volar en Hércules desde Córdoba –que también era un objetivo estratégico del Ejército chileno– hasta Comodoro (Rivadavia). Desde allí hasta Río Gallegos. Y desde allí íbamos a saltar en Punta Arenas desde helicópteros o entrar como tropa. Una parte del regimiento ya había sido transportado a Gallegos. Nosotros estábamos en Córdoba esperando la orden. Pero la tensión era la misma. En tres horas íbamos a salir, volar y saltar sobre el enemigo e incluso detrás de sus líneas, para crearle un frente y una retaguardia".

–¿Cuántos eran?

–Tres mil paracaidistas.

–¿Y qué iban a hacer?

–La estrategia era un avance arrollador sobre Chile. Se confiaba que la correlación de fuerzas nos daría el triunfo. Querían lanzar 250 toneladas de bombas sobre ciudades chilenas. Conozco un comodoro, que no mencionaré, que voló en un Learjet, a baja altura, a las seis de la mañana, sobre bases chilenas. Querían "mojar la oreja" de los chilenos, o sea, hacer una acción desafiante que provocara la agresión de Chile. Una vez despertada, justificaría el ataque.

En un testimonio escrito que recogió el sitio web de la BBC en Argentina, Karlen describió lo que pasó el día que la guerra iba a empezar: "Esa mañana del 22 de diciembre habíamos firmado cada uno nuestro 'Testamento' obligatorio para nuestras familias, junto a una carta para nuestros padres en las que decíamos que 'estaba todo bien, que no se preocuparan...' Se nos repartieron las chapas identificatorias de nuestros 'futuros cadáveres' con grupo sanguíneo; celebramos una misa en donde se nos dió la extremaunción a todos –era el día de mi cumpleaños".

Como Karlen era de los mayores de su clase (cumplía 20 años), hizo un curso rápido de oficial. Quedó a cargo de aquellos que tenían 18 y 19 años. "En mi sentida condición de cristiano católico", escribe Karlen, "se me presentaba todo el tiempo un gran dilema: tener que matar o morir. ¡Porque la cosa era en serio! Sin ninguna duda. Y del otro lado de la cordillera, me figuraba yo que habría otro joven chileno –sin nombre ni rostro conocido– que iba a ser el que disparara contra mí y acabara con mi joven vida, o yo con la de él... Otro soldado igual que yo, que hablábamos el mismo idioma. Que, sin duda, también era católico, que tampoco quería estar allí, que sentía el mismo miedo y dilema, que también su arma había sido 'bendecida' por otro capellán militar igual al nuestro y en medio de nosotros había una estatua de un 'Cristo Redentor' parado y estático en la Cordillera de los Andes".

Los muertos de la frontera

Las historias de enfrentamientos entre chilenos y argentinos en esta guerra que no fue han corrido como mitos urbanos a ambos lados de la cordillera durante los últimos treinta años, que no han sido confirmados. Tal vez el testimonio más cercano a un reconocimiento de hostilidades no declaradas en esos días lo entrega el autor argentino experto en defensa Ricardo Burzaco en un artículo aparecido en la revista especializada Defensa y Seguridad sobre los submarinos argentinos que participaron en el conflicto. Burzaco relata que el día 22 el submarino argentino Salta estaban en la zona del Cabo de Hornos, cuando recibió un extenso mensaje en clave que no se alcanzó a procesar porque el oficial de periscopio detectó en ese momento un submarino, creen ellos, chileno.

"Ni bien el Salta pasa a plano profundo y sin el molesto ruido de los motores atmosféricos", continúa Burzaco, "el sonarista advierte el característico rumor de los venteos de los tanques de lastre que indican sin dudas que el submarino chileno pasa a inmersión. Ello evidencia que la nave argentina podría haber sido detectada".

Los argentinos sugirieron entonces a su comandante disparar los torpedos. Se lo plantearon dos veces. Entonces, dice Burzaco, "con tiempos intermedios de gran tensión imposibles de precisar, de pronto el sonarista advierte: '¡Alarma de torpedo!' (…) El Salta maniobra en evasión, pero a continuación el rumor de las hélices de un torpedo en corrida se desvanece".

¿Y el mensaje cifrado que no tuvieron tiempo de descifrar? Era, según Burzaco, la orden de regresar a la base porque la mediación papal se había aceptado.

En todo caso, la casi guerra tuvo muertos. Los que están documentados lo fueron por accidentes en la manipulación del material de guerra o por suicidios. Miguel Ángel Acosta, el soldado que minó el paso Jama, recuerda a dos compañeros de su regimiento, Agüero y Araya, que se suicidaron. "Los vio un suboficial y la tropa que hacía el recorrido. Estaban en los lugares en que estaban apostados". Se habían disparado con sus fusiles. Karlen menciona en su escrito a dos soldados: José Luis Luque, "con la cabeza y medio cuerpo destrozado por un PDF–40 (un fusil con munición antitanque) disparado por impericia"; y Pedro Burgener, "por un terrible error e imprudencia, y no de él precisamente". Hay otros testimonios indirectos, como el de un conocido de Karlen que asegura que en la zona de Mendoza, un soldado del telecomunicaciones que iba en un Unimog, se levantó y terminó decapitado por un puente que no vio.

E

ra muy simple. Disparar primero. No preguntar nada. Ni antes ni después.

Si cruzaban, claro, nosotros también trataríamos de matarlos a ellos. Pero ellos iban a dar el primer paso.

Eran jóvenes y venían a matarnos, pero también los estaban matando a ellos, y muy probablemente, algunos de ellos habían matado antes.

Tenían entre 18 y 25 años. Hoy bordean los cincuenta, y quieren que su gobierno los escuche, que se les trate igual como a los veteranos de las Malvinas, que les den pensiones y reconocimientos. Pero es difícil. Casi imposible.

Lo llamaron el "Operativo Soberanía". A diferencia de lo que ocurrió en Chile, estaba en todas partes. Los trenes con reclutas pasaban por los pueblos del interior y de la Patagonia. La gente salía a aplaudirlos.

El soldado Miguel Ángel Acosta tenía 19 años y pertenecía al Regimiento Motorizado Mecanizado 144 con base de Jujuy, en el norte de Argentina. Lo enviaron a estacionarse a un par de kilómetros del Paso Jama, por donde se cruza hacia San Pedro de Atacama. Era agosto de 1977. Estaría, con un grupo de 750 hombres, durante más de un año en un descampado frío, arenoso y ventoso. Sin bañarse.

"Éramos tratados salvajemente", asegura. "Era de los más chicos. Con una inocencia… Imagínese. En Jujuy, cuando veíamos extranjeros, era algo admirable. Y nos llevan allá y se nos exige minar el paso Jama. Teníamos que cavar un pozo de unos 70 cms. y poner allí las minas antitanque. Con movimiento a medio metro estallaban".

"Estábamos en un descampado que era todo arena", continúa. "Nos tapaba la carpa. Ese era el problema. Adiestramiento, cero. El FAL (fusil) no servía. Las balas eran viejas, la arena tapaba el caño del arma (…) El agua era salitrosa, no se podía tomar. Higienizarse era imposible, era muy fría. Y siempre nos daban palizas. Llegaba la noche y era juntarnos entre nosotros, charlar, queríamos que se terminara esto".

–¿Y por qué les daban palizas?

–Nosotros nos juntábamos a cierta hora de la noche, descansábamos, rezábamos. Por ahí pasaba un suboficial, le decíamos que queríamos la paz, entonces paliza va, paliza viene. O nos estaqueaban.

–¿Qué significa estaquear?

–Bueno, a uno lo atan de pie, de muñecas, y lo tiran al suelo, queda como Cristo por 24, 48 horas. A esto le llamaban el "baile vivo". Eran los manotazos, el estacamiento, el cepo.

–¿Cepo?

–En el cuello. Y la mandíbula superior atada a la parte superior también del cepo.

–¿Y por qué?

–Los oficiales nos decían que teníamos que matar, que la guerra había que ganarla. Pero no estábamos preparados. Nos querían mentalizar de mercenarios. Éramos rehenes de nuestro ejército, en nuestra patria, y recibíamos las peores palizas (…) Lo único que queríamos era que terminara".

El profesor de historia y escritor cordobés Marcelo Karlen iba a saltar sobre Punta Arenas. Como Acosta, estaba recién salido del secundario. El servicio militar lo estaba efectuando en el regimiento 14 de paracaidistas.

"Nosotros íbamos a hacer la primera ofensiva. Íbamos a volar en Hércules desde Córdoba –que también era un objetivo estratégico del Ejército chileno– hasta Comodoro (Rivadavia). Desde allí hasta Río Gallegos. Y desde allí íbamos a saltar en Punta Arenas desde helicópteros o entrar como tropa. Una parte del regimiento ya había sido transportado a Gallegos. Nosotros estábamos en Córdoba esperando la orden. Pero la tensión era la misma. En tres horas íbamos a salir, volar y saltar sobre el enemigo e incluso detrás de sus líneas, para crearle un frente y una retaguardia".

–¿Cuántos eran?

–Tres mil paracaidistas.

–¿Y qué iban a hacer?

–La estrategia era un avance arrollador sobre Chile. Se confiaba que la correlación de fuerzas nos daría el triunfo. Querían lanzar 250 toneladas de bombas sobre ciudades chilenas. Conozco un comodoro, que no mencionaré, que voló en un Learjet, a baja altura, a las seis de la mañana, sobre bases chilenas. Querían "mojar la oreja" de los chilenos, o sea, hacer una acción desafiante que provocara la agresión de Chile. Una vez despertada, justificaría el ataque.

En un testimonio escrito que recogió el sitio web de la BBC en Argentina, Karlen describió lo que pasó el día que la guerra iba a empezar: "Esa mañana del 22 de diciembre habíamos firmado cada uno nuestro 'Testamento' obligatorio para nuestras familias, junto a una carta para nuestros padres en las que decíamos que 'estaba todo bien, que no se preocuparan...' Se nos repartieron las chapas identificatorias de nuestros 'futuros cadáveres' con grupo sanguíneo; celebramos una misa en donde se nos dió la extremaunción a todos –era el día de mi cumpleaños".

Como Karlen era de los mayores de su clase (cumplía 20 años), hizo un curso rápido de oficial. Quedó a cargo de aquellos que tenían 18 y 19 años. "En mi sentida condición de cristiano católico", escribe Karlen, "se me presentaba todo el tiempo un gran dilema: tener que matar o morir. ¡Porque la cosa era en serio! Sin ninguna duda. Y del otro lado de la cordillera, me figuraba yo que habría otro joven chileno –sin nombre ni rostro conocido– que iba a ser el que disparara contra mí y acabara con mi joven vida, o yo con la de él... Otro soldado igual que yo, que hablábamos el mismo idioma. Que, sin duda, también era católico, que tampoco quería estar allí, que sentía el mismo miedo y dilema, que también su arma había sido 'bendecida' por otro capellán militar igual al nuestro y en medio de nosotros había una estatua de un 'Cristo Redentor' parado y estático en la Cordillera de los Andes".

Del Beagle a las Malvinas

Los soldados argentinos que fueron conscriptos y tenían la orden de invadir Chile se han organizado en una Asociación de Veteranos del Beagle. Están pidiendo que se les reconozca lo sufrido y se les entregue una pensión, tal como a los veteranos de las Malvinas. De hecho, muchos de ellos son también veteranos de las Malvinas. Pero el proceso para lograrlo ha sido rocoso y no muy optimista. Hay una piedra en el zapato. Se llama "Operativo Independencia".

Muchos de estos conscriptos argentinos, nacidos entre 1953 y 1958, participaron también en la represión contra el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), la guerrilla que se instaló en la zona selvática de la provincia de Tucumán. La historia está allí: el operativo, en 1975, aún bajo el mandato virtual de la presidenta Isabel Perón, fue la primera vez en que los militares argentinos que después conformarían como "el proceso" ocuparon métodos que violentaban los derechos humanos.

Miguel Ángel Acosta, antes de ser llevado al paso Jama, estuvo en Tucumán como conscripto, en un pueblo llamado Tafí Viejo. "Nos usaron como carnada", dice Acosta, "Ingresábamos a las villas, pateaban puertas a las 12 de la noche, una de la mañana, sin importar. El de pelo largo, desaparecía".

"Nosotros", dice Karlen, "fuimos los primeros en hacer el Servicio Militar con 18 años. Todos los anteriores, incluso los del 55, lo hicieron con 20. Entonces nosotros tuvimos que convivir con la clase 55, que estuvo combatiendo en Tucumán. Y estaba todos re locos. Venían como de Vietnam".

"Lo único bueno de todo esto", dice Acosta, "fue cuando nos dijeron que nos íbamos. Y las estrellas en la noche. Grandes. Lindas".


IMAGEN DE LA PELICULA

[01/11/2005]
 
Manuel Gárate
Mi mejor enemigo

2005, Chile. Comedia-Drama de Alex Bowen. Duración 1h47. Disponible en versión DVD.
1Esta es una película de ficción sobre una guerra que no fue, pero que estuvo a horas, incluso a minutos de desencadenarse. Alex Bowen, su director, nos transporta a los últimos días de 1978, cuando las tensiones entre Chile y Argentina llegaron a su punto máximo en la zona austral. Dos dictaduras militares (Pinochet y Videla) se disputaban a muerte las tres islas que dan la entrada al estrecho de Magallanes.
2Si bien la tensión bélica y la pampa infinita son los escenarios principales de esta producción, en realidad, la historia trata de la amistad entre jóvenes de dos países en conflicto, pero que comparten mucho más de lo que suponen, además del fútbol. La vida de estos reclutas se nos muestra como la prueba incontestable de unos ejércitos famélicos, lanzados hacia la inmensidad del desierto austral en búsqueda de un enemigo -casi siempre invisible- que sólo conocen a través de la propaganda militarista.
3El filme está lejos de la épica tradicional de las grandes producciones bélicas norteamericanas. Por el contrario, se trata de una historia intimista; centrada en un puñado de hombres que intentan buscar sentido a sus vidas en la inmensidad de la pampa. La fotografía, la música y las actuaciones suplen la sencillez de medios con que fue realizada esta producción. El humor tampoco está ausente de esta historia, donde soldados, arrieros y corderos, no alcanzan a ocultar la imponente presencia de los espacios abiertos.
4En buena hora el nuevo cine chileno retorna a las temáticas del tiempo presente sin las pretensiones y complejos del esteticismo de los 80.




TODO ESTO FORMA PARTE DE LA VERDADERA HISTORIA OCULTA.




LA GUERRA  DEL ATLÁNTICO AUSTRAL
ARGENTINA - CHILE - 1978-1979.
La guerra es la continuación de las negociaciones directas con otros medios (Carl von Clausewitz).
Dado que hasta ese momento Chile estaba en posesión efectiva de las islas (de facto) y el Laudo Arbitral de 1977 se las había otorgado de jure, no le convenía el camino de la guerra, menos aún considerando la correlación de fuerzas.
La Argentina en cambio, no estaba en posesión de las islas en disputa y tenía en su contra el fallo arbitral, por lo que el gobierno militar planificó acciones militares para tomar posesión de ellas, utilizando su mayor peso militar.
La política interna
 
 
De izquierda a derecha: Augusto Pinochet y Jorge Videla
En Chile gobernó desde 1973 hasta 1989 una junta militar con Augusto Pinochet como presidente y casi sin oposición (permitida) ni dentro ni fuera de la junta militar. A mediados de 1978 Pinochet destituyó de la comandancia de la Fuerza Aérea de Chile al General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, tras lo cual renunciaron a su cargo 18 de los 21 generales de esa institución. Sin embargo el poder de Pinochet no era absoluto ya que no pudo concretar un virtual acuerdo alcanzado con Videla en la reunión de Mendoza, ni subordinar a la marina al jefe (militar) de la zona sur en diciembre de 1978. Aún así la organización centralizada y jerárquica del mando permitió evitar roces entre los actores y optimizar el uso de los recursos.
En Argentina gobernaba el llamado Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de las fuerzas armadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder. Este balance dentro de la junta militar argentina permitía además la deliberación política dentro de las fuerzas armadas y la formación de bloques entre ellas. Se distinguieron tres corrientes políticas dentro de las fuerzas armadas argentinas:
·                         los blandos: J. Videla, Viola.
·                         los duros: José. A. Vaquero, Luciano. B. Menendez, Leopoldo. Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M., I. Saint Jean.
·                         los populistas: A. Massera.
Las continuas rencillas entre estas facciones impedían la toma de decisiones y su imposición:
·                         El general Galtieri ordenó inconsultamente el cierre de la frontera con Chile[17] .
·                         El General L.B. Menendez intentó impedir a la fuerza la firma del Acta de Montevideo y se sublevó en 1979 contra el gobierno de Videla por razones de política contingente.
·                         El almirante Massera criticaba continuamente al gobierno con la esperanza de ser presidente si Videla caía. Las críticas eran a veces abiertas otras solapadas, minando la credibilidad de su gobierno.
·                         Videla era prácticamente solo un portavoz del gobierno, pues sus decisiones a menudo eran revertidas por la junta militar.
El autor Luis Alberto Romero[18] sostiene que la belicosa rama del nacionalismo argentino que gobernaba su país se alimentaba de un fuerte chauvinismo, de viejas y nuevas fantasías argentinas ("patria grande", "entrar al primer mundo", "la expoliación sufrida") y el tradicional mesianismo militar ignorante de los más básicos conocimientos de política internacional.
En esa dirección apunta también el comentario aparecido en el New York Times del 31 de diciembre de 1978:(ref: The New York Times)
Beagle Channel controversy that has brought the military regimes of Argentina and Chile to the brink of war is an expression of the turbulent revisionism underway in Argentina in reaction to frustrations in national life. Argentine policy is made by military men whose nationalist values are mixed with personal ambitions, phobias against politicians, "progressive" ...
(Traducción: La controversia sobre el Canal Beagle que ha llevado a los regimenes militares de Argentina y Chile al borde de la guerra es una expresión del turbulento revisionismo operante en Argentina en reacción a las frustraciones en la vida nacional. La política argentina esta conducida por militares cuyos valores nacionalistas están mezclados con ambiciones personales, miedos a los políticos, progresistas ...).
Estas apreciaciones deben verse a la luz de declaraciones como la del almirante Gastón A. Clement, jefe del Estado Mayor de la Flota de Mar argentina, más tarde Ministro de Marina quien en 1948, en Bahía Blanca, postuló:
"Argentina, desde el punto de vista geopolítico, es dueña de todo el estrecho de Magallanes, de sus canales derivados y de todo el Beagle. Los tratados internacionales de 1881 y los protocolos posteriores con Chile no tienen mayor alcance, porque se trata de necesidades de la nación argentina, impuestas a ella por su propia naturaleza geográfica y por la configuración del extremo austral del continente. El cono sur de América es argentino por obra de la naturaleza y las discusiones en que se entretienen algunos internacionalistas y juristas, tanto de Chile como de Argentina, no pueden destruir los hechos, más poderosos que todas las argumentaciones de la geografía del extremo sur de América. El dominio austral de América lo ha entregado la configuración geográfica del continente a la nación argentina, y resulta pueril que la Marina de Guerra argentina pueda aceptar otra posición que no sea la del imperio irrestricto y absoluto de la soberanía en el extremo austral de nuestro continente".
Tambien el Capitán de navío José A. Dellepianne, profesor de Estrategia y Geopolítica de la Academia de Guerra Naval de Argentina, julio de 1947 tenia similares deseos:
"No podemos negarnos a la realidad. La Marina argentina debe tener dominio absoluto sobre todos los canales del Pacífico al Sur de la isla de Chiloé. La frontera con Chile es el macizo andino, y la cordillera de los Andes termina al Sur de Puerto Montt. La Armada argentina no tiene, pues, por qué desconocer los hechos de la naturaleza: el cono austral de América del Sur debe pertenecer de modo irremisible, tanto por derecho propio como por indiscutibles razones geográficas, a la más grande patria argentina."
El impacto internacional
El aislamiento internacional del Gobierno de Pinochet hacía difícil a cualquier cancillería un comunicado oficial de condena al rompimiento argentino del derecho internacional porque podría ser interpretado como un acto de solidaridad con un gobierno condenado internacionalmente por sus violaciones a los derechos humanos.
Pero la prensa internacional si comentó lo que estaba pasando[19] :
·                         El Journal do Brasil comentó en su editorial Del Derecho al Vaudeville: si la situación no estuviese tomando aspectos preocupantes oscilaría a los ojos de terceros, sólo entre lo cómico y lo ridículo. ... Cuando el Laudo Arbitral, favorable a una de las partes en litigio, es rechazado por el perdedor y este exhibe todo un dispositivo guerrero para apoyar sus puntos de vista, se esta pasando del Derecho al Vaudeville
·                         El "Times" de Londres se ocupó del tema en su editorial: Argentina ha hecho saber ahora que, probablemente, rechazará la decisión del panel internacional de árbitros que asignó a Chile tres islas en la boca del Canal Beagle. Deliberadamente ha elevado la temperatura dando publicidad a las maniobras navales que inició recientemente en la zona. Pero los argentinos deben tener conciencia de que, al mostrarse ejerciendo presión militar por su disconformidad con el fallo de un tribunal internacional, no está haciéndole mucho favor a su causa.
·                         En "El Tiempo" de Bogotá, del 30 enero de 1978 opinaba : "el fallo arbitral sobre el Beagle debe ser aceptado por ambas partes."
Las relaciones intraregionales
Para aumentar la presión militar sobre Chile, la Argentina utilizó sus buenas relaciones con Perú y Bolivia, países que a consecuencia de la Guerra del Pacífico debieron ceder territorios a Chile y han mantenido siempre un deseo latente de revisión de esas cesiones.
La peligrosidad de un conflicto armado llamó la atención de las potencias mundiales dado que:
·                         Brasil podría verse involucrado en acciones favorables a Chile, debido a rivalidades sobre el predominio regional con la Argentina.
·                         Si el Perú rompía el tratado fronterizo de 1929 y atacaba a Chile, Ecuador, debido a su insatisfacción por el tratado fronterizo de 1946 que entregó al Perú regiones del Amazonas que Ecuador consideraba legítimamente suyas, podría aprovechar la situación para intentar recuperarlas.
Estas complicaciones impulsaron a los Estados Unidos a presionar a ambos países para mantener la paz y a pedir al Vaticano una mediación.
El ministro de RR.EE. de Brasil y portavoz de la OEA aseguró que en caso de un conflicto armado la organización intervendría inmediatamente para reestablecer la paz[20]
Operación Soberanía
Artículo principal: Operación Soberanía
Una vez desconocida la validez del Laudo Arbitral, el gobierno militar argentino movilizó todo su poderío militar para cambiar lo establecido por el tribunal. Para ello planificó bajo el nombre de "Operación Soberanía" un 'plan de acción militar' contra Chile, con el fin de ocupar las islas que el Laudo Arbitral de 1977 le había otorgado a Chile, e invadir su territorio continental si fuera necesario.
Este 'plan de acción militar' incluía la ocupación por medio de la fuerza de las islas que el Laudo había reconocido como chilenas y que se hallaban bajo control chileno, algunas desde 1892. Un acto de este tipo es condenado por:
·                         la carta de las Naciones Unidas en el artículo 2, inciso 4: [21] :
Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.
·                         el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en su artículo 1:[22] :
Las Altas Partes Contratantes condenan formalmente la guerra y se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza en cualquier forma incompatible con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas o del presente Tratado.
·                         la Carta de la Organización de Estados Americanos en su artículo 22[23] :
Los Estados americanos se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir al uso de la fuerza, salvo el caso de legítima defensa, de conformidad con los tratados vigentes o en cumplimiento de dichos tratados.
La resolución Nr. 3314 (XXIX) en su artículo 2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1974 define la guerra de agresión como:
...the first use of armed force by a state in contravention of the Charter shall constitute prima facie an evidence of an act of aggression...
La posición del aliado[24] de Argentina, los Estados Unidos de América en condenar de antemano tal acto no podía ser más clara[25] :
Si ustedes toman una sola roca, por minúscula que sea, el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN los van a calificar de agresores. Le pediría que transmitiera este mensaje con claridad absoluta a Buenos Aires. El presidente Carter está al tanto de nuestra conversación...
Bob Pastor, asesor para asuntos interamericanos de los EE.UU.
La operación Soberanía fue puesta en marcha la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, pero fue abortada sólo horas después cuando la junta militar argentina resolvió aceptar la mediación papal.
¿Por qué el gobierno militar argentino no continuó? es una pregunta que no tiene respuesta conocida. Sin duda, la autoridad moral del papa Juan Pablo II fue una razón. También la certeza de que serían condenados internacionalmente como agresores puede haber jugado un rol en la decisión. Además la seguridad de una resistencia "simbólica" de parte de Chile y una victoria fácil se fue desvaneciendo día a día al ver que a pesar de los intentos de amedrentamiento Chile no cambiaba su posición.
Desde 1979 hasta 1984: la mediación papal
La Santa Sede aceptó mediar entre ambos países, impidiendo el comienzo, en ese momento, de la guerra.
En Montevideo, el 8 de enero de 1979 se firmó el Acta de Montevideo que fijaba de forma bastante flexible el marco de la mediación. (El acta, depositada en las Naciones Unidas, puede ser leída aquí en inglés). Ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza, retornar al statu quo militar de comienzos de 1977 y se abstendrían de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.
La autoridad moral que el Papa posee en ambos países católicos impidió a los sectores más belicistas rechazar la oferta de mediación, aunque el Vaticano sabía que corría un grave riesgo por la disparidad de las posiciones presentadas. Chile sostenía la validez del Laudo Arbitral de 1977, pero la Argentina lo había declarado nulo.
El papa Juan Pablo II nombró al cardenal Antonio Samoré de 73 años de edad, como responsable de sus buenos oficios.
El 12 de diciembre de 1980 Juan Pablo II dio a conocer su propuesta para la solución del conflicto. El contenido de la propuesta debía permanecer confidencial hasta la aprobación por ambos gobiernos, pero "La Nación" de Buenos Aires lo publicó el 22 de agosto de 1981. Ambos gobiernos debían dar a conocer su posición antes del 8 de enero de 1981.
Esta (primera) propuesta papal otorgaba las islas en disputa a Chile, mientras que la zona marítima en cuestión, un triángulo con un vértice en el extremo oriental del Canal Beagle y un lado sobre el meridiano del Cabo de Hornos, sería una zona económica compartida por Chile y la Argentina.
El 25 de diciembre de 1980 el régimen militar chileno declaró su aceptación a la propuesta papal.
El régimen militar argentino dejó pasar el plazo dado por el Papa sin dar una respuesta. El 25 de marzo de 1981 en una declaración pública no dio respuesta sino que solicitó más precisiones y detalles.
Ninguno de los gobernantes de facto del proceso de reorganización nacional argentino se pronunció sobre la propuesta papal, ni dio una solución al problema suscitado por el desconocimiento del Laudo Arbitral de 1977.
A pesar de que ambos gobiernos se habían comprometido a resolver el diferendo pacíficamente, el peligro de la guerra continuó en el sur.
A comienzos de 1981 fueron detenidas a ambos lados de la frontera varias personas, bajo la acusación de espionaje. Las tropas fueron puestas otra vez en la frontera y la Argentina cerró todos los pasos fronterizos hacia Chile, una medida que se considera normalmente como previa a la guerra.
El 19 de febrero de 1982, seis semanas antes del comienzo de la guerra por las Islas Malvinas, el remolcador argentino ARA Gurruchaga ancló sin permiso de las autoridades chilenas durante tres días frente a la isla Deceit, ubicada fuera de la zona de litigio definida por el Compromiso de Arbitraje de 1971, en una zona que el gobierno argentino había comenzado a reclamar como propia desde que había declarado nulo el Laudo Arbitral, rompiendo las promesas hechas al Vaticano en el "Acta de Montevideo" de abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones y a pesar de las protestas del gobierno chileno[26] . La tensión en la frontera permanecía.
La guerra de las Malvinas
En la Argentina, continuaron las pugnas entre las facciones de las fuerzas armadas para obtener una mayor cuota de poder en el gobierno, utilizando para ello también la política exterior. Durante sus intentos para evitar la guerra entre la Argentina y el Reino Unido el secretario de estado de los Estados Unidos en:Alexander Haig envió un mensaje al canciller británico en:Francis Pym comentando la jerarquía en la junta militar argentina (ref: [La Nación] de Argentina 30 de abril de 2007):
"No está claro quién está al mando ahí", explica Haig al canciller británico, Francis Pym, en un mensaje reservado. "Tanto como 50 personas, incluyendo comandantes de cuerpo, pueden estar ejerciendo vetos"
Con el paso del tiempo el descrédito de los gobernantes aumentaba y la paciencia de los gobernados se terminaba, teniendo el gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri que luchar por su sobrevivencia. En ese sentido, en la política argentina, la Guerra de las Malvinas se puede entender como la continuación de la crísis del Canal Beagle.
El 2 de abril de 1982 comenzó la Guerra de las Malvinas con el desembarco argentino en las Islas Malvinas. Tras cruento combate, la fuerza anfibia tomó prisioneros a los 68 guardias británicos que protegían las islas y la deportó, junto al gobernador de las islas, hacia el Reino Unido. El Reino Unido reaccionó, para los jefes militares argentinos inexplicablemente, enviando cuatro días después, una fuerza de tareas desde Portsmouth. Esta guerra costó la vida de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.
Chile, que siempre ha apoyado los derechos argentinos sobre las islas, se abstuvo el 29 de mayo de 1982 junto a los EE.UU., Colombia y Trinidad Tobago de apoyar la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para dar apoyo militar a Argentina en la guerra. La razón formal fue el no cumplimiento por Argentina de la resolución 502 de las Naciones Unidas que exigía el retiro de las fuerzas argentinas de las islas Malvinas. (En su artículo 2 el TIAR exige a los contendores cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas). Pero la razón verdadera puede haber sido que en Chile no había pasado desapercibido que Argentina consideraba a Chile un país enemigo, como lo confirmó el Informe Rattenbach en el párrafo 718[27] .
El barco de la Armada de Chile "Piloto Pardo" colaboró en el rescate de naúfragos y víctimas tras el hundimiento del ARA General Belgrano[28] .
El discurso de Galtieri al anunciar la recuperación de las islas a los argentinos que celebraban en la Plaza de Mayo, donde dijo: " ... es el comienzo de la recuperación de nuestra soberanía en las islas del sur ...".[29] [30] [31] más la presencia de las mejores tropas argentinas apostadas en la frontera chilena obligaron al gobierno de Chile a prever lo peor. Argentina se negaba aún a aceptar la propuesta papal y sectores de las Fuerzas Armadas argentinas aún se inclinaban por la guerra contra Chile.
Un último daño que la crísis del Canal Beagle le hizo a ambos países fue la cooperación chilena con el Reino Unido durante la guerra.
En un ejemplo de lo que durante la guerra fría se llamó Realpolitik, el gobierno chileno informaba al Reino Unido los despegues desde bases aéreas argentinas, alertando a los británicos antes que los aviones llegaran a sus objetivos.
El 14 de junio de 1982 a las 23:59 el general argentino Mario Benjamín Menéndez (sobrino de Luciano B.M.) rinde las islas Malvinas al general Jeremy J. Moore. El conflicto dejó unas Fuerzas Armadas Argentinas completamente debilitadas tanto en sus equipos, como en el personal y en su moral. Perdió supremacía en la región y con una desprestigiada cúpula militar, las inversiones y gastos militares fueron anulados hasta el presente, ya que los sucesivos gobiernos fijaron como política de estado, no tener hipótesis de conflictos y resolver todo por vía diplomática. (Vease Guerra de las Malvinas)
El régimen militar chileno en 1982
Tras algunos años de prosperidad a fines de los 70, el incipiente modelo económico neoliberal chileno hizo crisis a raíz de la fijación del tipo de cambio dolar-peso. Durante el año 1982 el PGB bajó un 14% y aunque la inflación se mantuvo en un 21%, el desempleo llegó al 26% y las reservas internacionales disminuyeron en 1.200 millones de dólares.(Ver Régimen Militar (Chile)). El año 1983 todos los partidos de centro e izquierda y algunos sindicatos que habían logrado recomponerse llamaron a la primera protesta nacional abiertamente, iniciando un enfrentanmiento político y social con el gobierno.
El Partido Comunista de Chile, que siempre había legitimado el sistema parlamentario y las elecciones, llamó a combatir al gobierno militar "con todas las formas de lucha", creó el Frente Patriótico Manuel Rodriguez, que el 14 de diciembre de 1983 inicio su lucha con un corte del suministro eléctrico a nivel nacional. (Después de la firma del Tratado de Paz, el FPMR, con intervención cubana, ingresó masivamente armas a Chile para combatir al régimen. Su máxima notoriedad la logró el 7 de septiembre de 1986 cuando intentó el magnicidio a las afueras de Santiago de Chile).
Al aislamiento político del régimen, interno y externo, se sumó el peligro de un alzamiento armado dentro del país. Para la represión de las protestas populares el régimen debía comandar miles de soldados y en las protestas mas fuertes eran asesinadas decenas de personas.
La redemocratización en Argentina era un ejemplo a seguir para los opositores del régimen y la opinión pública chilena seguía con interés los sucesos al otro lado de la cordillera.
Dado que ya se conocían en Chile los entretelones de la Guerra de las Malvinas, una solución "a la Galtieri" a los problemas internos no era viable para Augusto Pinochet. Una opción era desahuciar la mediación papal, dejar que pasara el tiempo hasta que se aceptara el Laudo Arbitral por parte del gobierno argentino: Argentina no podía emprender otra guerra y el derecho internacional asistía a Chile.
Es posible que los gobernantes chilenos hayan aprendido de sus errores tras la Guerra del Pacífico, cuando tomaron todo lo que pudieron tomar, y esta vez hayan escuchado el consejo de Domingo Faustino Sarmiento ilustre visionario y patriota argentino, creador de la Escuela Normal de Chile (hoy diríamos Escuela de Pedagogía), propulsor de la toma de posesión del Estrecho de Magallanes por parte de Chile y defensor implacable de los derechos argentinos sobre la Patagonia oriental. En una carta[32] del 15 de febrero de 1881, un mes después de la entrada de las tropas chilenas a Lima aconsejaba a Don José Manuel Balmaceda:
"He debido esperar para contestarle, que el rumor de las batallas cese; que los actores cuenten todas las escenas del gran drama, para darle a Ud. mi opinión sobre la política que debe seguir Chile después de su grande victoria en el Pacífico: Negarse la entrada en el Atlántico y tener el coraje de no tener razón en Magallanes ni Patagonia, so pena de constituir un estado desde Tarapacá hasta Santa Cruz, con mil quinientas leguas de largo, sin ancho apreciable, tres repúblicas y dos mares a guardar".
La consulta popular argentina de 1984
La opinión pública argentina, tras el retorno a la democracia, aprobó la mediación papal en un plebiscito, llamado consulta popular no vinculante, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Este fue el camino elegido por el gobierno para dejar en manos del pueblo argentino la decisión que tomaría el gobierno sobre la aprobación o no del tratado, aunque los legisladores no estaban obligados a someterse al resultado de la consulta, aprobaron el tratado de paz.
El resultado de la votación el día 25 de noviembre de 1984 fue:
Opción
votos obtenidos
porcentaje
A favor de la aceptación de la propuesta papal
10.391.019
82%
En contra de la aceptación de la propuesta papal
2.105.663
16%
Blancos o nulos
-
2%
El territorio nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur fue el distrito que más se opuso, no obstante los votos a favor del tratado igualmente superaron -aunque levemente- a los que se oponían al mismo.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984
 
 
Mapa con el límite vigente
El Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984 dió solución definitiva a todos los problemas límitrofes al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
El tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el Estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma también los derechos de ambos países en la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.
Chile obtuvo el reconocimiento por parte de Argentina de la soberanía chilena sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, excepto las argentinas al lado norte del canal, a cambio de la entrega por parte de Chile de la mayor parte de los derechos marinos que tales islas otorgan según el derecho internacional.
Además ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y Argentina renunció a sus aspiraciones en el Estrecho de Magallanes.
Las consecuencias de la crisis
El respeto a los tratados está basado en la conveniencia de ambas partes en obtener ventajas a largo plazo de la solidez en las relaciones que da un acuerdo. Pero la inestabilidad política aumenta las ansias de algunos gobiernos por obtener réditos inmediatos exacerbando un problema que oblige a sus gobernados a alinearse a su lado. Para balancear esa tendencia la otra parte debe aumentar los problemas que traería un rompimiento del Tratado.
El aislamiento internacional del régimen chileno, el embargo de armas a Chile y la desmedida confianza en su capacidad militar condujeron a la junta militar argentina a desconocer el Laudo Arbitral sin temor a una guerra.
Si bien Chile no pudo evitar el desconocimiento del Laudo Arbitral por parte de la Argentina, su despliegue defensivo en el año 1978 convenció a la junta militar argentina que tomar las islas por la fuerza, aún llegando a ocuparlas, le causaría más costos que ganancias y la expondría a imprevisibles riesgos.
[33] , llegando de esa manera a los sucesos del 2 de abril de 1982, sin haber criticado sus métodos y consecuencias.
Supeditar el respeto a los tratados internacionales a los intereses geopolíticos nacionales [34] , la amenaza de la fuerza [35] y el uso de la fuerza para ocupar militarmente islas en litigio bajo la soberania de facto de otros países (Operación Soberanía, Operación Rosario), es decir, la preponderancia de los intereses nacionales por sobre la paz entre las naciones, fue, hasta el zarpe de la flota británica desde Portsmouth el 5 de abril de 1982 el método de la junta militar argentina para la solución de controversias limítrofes.
A partir de entonces la Junta en el poder en la Argentina buscó en países, instituciones y tratados internacionales el apoyo que hasta entonces creyó no necesitar.
Las consecuencias de esa ruptura fueron:
  1. los exacerbados gastos militares que con seguridad causaron en parte los descalabros económicos que sufrieron ambos países.
  2. el afianzamiento de ambos régimenes antidemocráticos.
  3. una o más generaciones que crecieron en el temor e incluso odio al vecino a ambos lados de la frontera.
  4. su política exterior condujo a la Argentina a la Guerra de las Malvinas y sus consecuencias.
  5. la intervención chilena en una guerra en que no tenía parte.
El descalabro sufrido por la Argentina en las Malvinas tuvo como efecto positivo una reorientación de la política exterior argentina, la que renunció a las amenazas y al uso de la fuerza para resolver los conflictos limítrofes.
Ya sin amenazas de guerra ni presiones ambos países aceptaron la propuesta papal que entregó a la Argentina la mayor parte del territorio marino que otorgan las isla en disputa a cambio de la aceptación argentina del Laudo Arbitral de 1977.
El intercambio de derechos de navegación y la estabilidad del pacto alcanzado han permitido alcanzar una gran solidez en las relaciones entre ambos países y han favorecido el desarrollo de la región del Canal Beagle y posibilitado algunos avances que en el año 1978 parecían imposibles.
Como legado físico del conflicto, existen alrededor de 3.500 minas instaladas por la Armada chilena en 17 campos distribuídos de la siguiente manera: 5 en la isla Picton, 8 en la isla Nueva, 2 en la isla Deceit, 1 en la isla Freycinet y 1 en la Isla de Hornos.
Como testigo de la historia el Paso Puyehue, fue rebautizado como Paso Internacional Cardenal Antonio Samoré en agradecimiento a quien hiciera tanto por la paz. Hoy es el segundo paso en importancia entre ambas naciones y conecta las ciudades de Bariloche y Osorno.


Con el paso del tiempo el descrédito de los gobernantes aumentaba y la paciencia de los gobernados se terminaba, teniendo el gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri que luchar por su sobrevivencia.
 
En ese sentido, en la política argentina, la Guerra de las Malvinas se puede entender como la continuación de la crísis del Canal Beagle.

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EL País
 
EL GOBIERNO Y LOS OBISPOS: UN ENCUENTRO CALIFICADO POR LAS PARTES COMO "ABIERTO Y CORDIAL"
Cristina y Bergoglio coinciden en que se debe preservar el empleo
La Presidenta recibió al cardenal en la Casa Rosada. Hablaron de la crisis internacional y de su impacto local. Cristina se llevó un elogio por la lucha contra el narcotráfico. Y confirmó que irá a la misa en Luján por los 30 años de la paz con Chile.

BUEN CLIMA. LA PRESIDENTA KIRCHNER, AYER, RODEADA POR BERGOGLIO, MIEMBROS DEL EPISCOPADO Y LOS MINISTROS JORGE TAIANA Y FLORENCIO RANDAZZO.
1 de 2

La reunión que Cristina Fernández de Kirchner mantuvo con la cúpula del Episcopado encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio superó la formalidad. Y permitió un diálogo que, al más alto nivel de la Casa Rosada y de la Iglesia, venía brillando por su ausencia durante la era kirchnerista.

El principal disparador fue la crisis mundial y su impacto en el país, que derivó en una coincidencia básica: la necesidad de que los principales esfuerzos del Gobierno apunten a procurar la preservación del empleo. Pero también fueron relevantes los intercambios de gestos, como un reconocimiento de Bergoglio a Cristina por su empeño en la lucha contra el narcotráfico, que obraron como una bocanada de aire fresco en una relación siempre tan compleja.

Los obispos llegaron caminando hasta la Casa Rosada, minutos antes de las 15, procedentes del Arzobispado, distante una cuadra, cuando la sensación térmica se codeaba con los 40 grados. Habían pedido la reunión el martes para, como miembros de la nueva conducción episcopal, presentarle sus saludos a la Presidenta. Ese mismo día, Cristina les otorgó la audiencia, lo que fue leído como todo un gesto. Además de Bergoglio, en su calidad de titular del Episcopado, fueron los vice primero y segundo, los arzobispos Luis Villalba (Tucumán) y José María Arancedo (Santa Fe), y el secretario general, Enrique Seguí Eguía. Cristina los recibió en su despacho acompañada por el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el canciller Jorge Taiana, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

La charla -que abarcó poco más de media hora y fue definida como "abierta y cordial"- arrancó con la entrega del último documento de los obispos donde se critica la falta de diálogo y se reclama la búsqueda de consensos para afrontar los problemas de fondo del país. Siguió con una consulta de Arancedo a la Presidenta sobre su reciente viaje a Africa, que rápidamente derivó en la crisis mundial y su repercusión el país. Cristina fue enfática en cuanto a que está empeñada en lograr una sociedad más equitativa y que "el esfuerzo está puesto en mantener la actividad económica y el empleo".

La crisis llevó a consideraciones de contornos religiosos. Bergoglio dijo que si la caída del Muro de Berlín significó la caída del socialismo real, la convulsión económica jaquea al capitalismo más crudo y demuestra que "no existe alguien todopoderoso, sino que el único todopoderoso es Dios". El Gobierno interpretó sus palabras como un tiro por elevación a EE.UU. Cristina hizo profesión de fe: "Nos tocó un momento difícil de la historia para gobernar, pero creo en Dios y confío en la providencia".

En la última parte de la reunión, Cristina comunicó su decisión de aceptar la invitación de los obispos y asistir a la misa que celebraran el 22 de diciembre en Luján, al cumplirse 30 años de la intervención del Papa Juan Pablo II en el conflicto con Chile que evitó una guerra. Y les recordó que la semana que viene encabezará con su par de Chile, Michelle Bachelet, la conmemoración de la mediación a la que irá un delegado del Papa.

Cuando la charla parecía terminar, Bergoglio tomó la palabra y sorprendió a Cristina: "Quiero agradecerle en nombre de todos los obispos su lucha contra el narcotráfico". A lo que la Presidenta le respondió: "Es una decisión de mi gobierno y un compromiso personal". Reconoció que no es un combate fácil y que el presidente de México, Felipe Calderón, durante su reciente visita a Buenos Aires, le dijo que la droga "es el principal problema que afronta".

Cuando se retiraban, no faltó el episodio simpático. Fue cuando monseñor Arancedo le dijo que era primo hermano del ex presidente Raúl Alfonsín y Cristina acotó: "Lo quiero mucho.ah, es un gran piropeador". Los obispos se fueron de la Casa Rosada como habían llegado, caminando, con un clima que acaso les resultó de infierno.

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Nota correspondiente a la publicación del día Martes de 23 de Diciembre de 2008
 
NACIÓN | 30 AÑOS DE LA INTERVENCIÓN PAPAL POR BEAGLE

Sin cruzar palabra, Cristina y Cobos compartieron una misa en Luján
2008-12-23 00:00:00

La presidenta y el vicepresidente participaron ayer en la Basílica de Luján de la misa en conmemoración por los 30 años de la intervención papal que evitó la guerra entre Argentina y Chile. Si de hecho estuvieron en el mismo espacio no intercambiaron ni una mirada. Esta es una de las pocas apariciones públicas en donde se los pudo ver juntos luego del voto no positivo de Cobos en el debate de las retenciones.


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó ayer de la misa por el 30 aniversario de la intervención papal en el conflicto de Beagle y en su exposición destacó la importancia de mantener “la unión entre los pueblos”. En esta misma celebración estuvo presente el vicepresidente Julio Cobos que permaneció alejado de la mandataria.

Esta es una de las pocas apariciones públicas que realizan en conjunto la Presidenta y el vicepresidente quienes permanecen, aparentemente enemistados, desde que Cobos dio su voto no positivo en el debate de las retenciones en el Senado.

A pesar de que compartían el mismo espacio ninguno de los dos se acercó a saludarse, casi ni se miraron. Tanto al llegar a la misa como al salir de la Basílica de Luján no se cruzaron palabras.

Ante esto la presidente Cristina Fernández prefirió no hacer declaraciones acerca de esta situación. Sin embargo el vicepresidente aseguró que le hubiera gustado que la presidenta los saludara. “Me hubiera sido un lindo gesto que la mandataria me saludara”, aseguró Cobos.

Si de hecho fue uno de los encuentros más esperados lo cierto es que no se produjeron roces sino que sólo se confirmó que permanece tensa la relación entre la Presidenta y el vicepresidente.

En tanto, tras participar de la misa Cristina Fernández destacó la necesidad de que los “pueblos se mantengan unidos”.

"Para construir la paz hay que preservar la democracia", indicó y agregó que "para preservarla hay que luchar por la justicia y la equidad".

"Combatir la pobreza es construir la paz, luchar por la equidad y la inclusión es construir la paz, y hacerlo en democracia es el reaseguro eterno", sostuvo la Presidenta. Cristina recordó los momentos difíciles que se vivieron en la ciudad santacruceña de Río Gallegos cuando la guerra parecía inminente y señaló que ese conflicto fue impulsado por "dos dictaduras militares", las que encabezaban Jorge Videla y Augusto Pinochet.

Mencionó que tuvo que dejar la ciudad con su pequeño hijo Máximo, mientras que "mi compañero de toda la vida se quedaba", en alusión al ex presidente Néstor Kirchner. Al respecto, dijo que cuando Kirchner fue intendente de Río Gallegos la primera obra importante que hizo fue la rotonda de acceso a la ciudad a la cual se llamó cardenal Antonio Samoré, en agradecimiento a su intervención.

"Quiero agradecer aquella paz; quiero agradecer esta democracia y comprometerme a seguir trabajando por la justicia y la equidad, por la paz de todos los argentinos", remarcó.

Mientras se celebraba la misa en la Basílica de Luján, la presidenta de Chile, Michele Bachelet participaba de otro oficio religioso en su país en recuerdo de los 30 años de la intervención papal.

A principios de mes, ambas mandatarias se reunieron en Monte Aymond, donde colocaron la piedra fundamental de un monumento a la paz. Antes del acto frente a la Basílica, Cristina participó de la misa que celebró el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires y titular del Episcopado, Jorge Bergoglio.

Cristina estuvo acompañada por todo su gabinete encabezado por el jefe de ministros, Sergio Massa; y estuvieron presentes también el vicepresidente Julio Cobos y legisladores nacionales, gobernadores e intendentes. Previo al acto, la presidenta declaró a un medio que "no hubo entre los pueblos ánimo de enfrentamiento" al recordar lo sucedido hace 30 años.

En el marco de la misa, monseñor Jorge Casaretto pronunció una homilía en la que destacó que "pudimos haber elegido la guerra, pero optamos por la paz".

La cerebración eucarística fue concelebrada por 50 obispos de distintas partes del país. En el acto Cristina estuvo acompañada en el escenario por el gobernador Daniel Scioli; el embajador de Chile en Argentina, Luis Maira; y los obispos Jorge Casaretto y Agustín Radrizzani. También estaban sobre el escenario el nuncio apostólico Adriano Bernardini; y la intendente de Luján, Graciela Rosso.

En la misa, la Presidenta estuvo ubicada en una silla y un reclinatorio cercano al altar, mientras que en la primera fila de bancos se ubicaron el vicepresidente Cobos, los presidentes de las dos cámaras, José Pampuro y Eduardo Fellner; Scioli; Rosso; y el jefe de Gabinete, Sergio Massa.

También participaron de la cerebración los ministros Nilda Garré, Florencio Randazzo, Jorge Taiana, Aníbal Fernández, Julio De Vido y Alicia Kirchner, como así también el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el secretario de Relaciones Parlamentarias, Oscar González. Asistieron además Agustín Rossi, María José Lubertino, Federico Pinedo, Hugo Biolcatti (presidente de la Sociedad Rural) y Carlos Garetto (titular de Coninagro), entre otros.

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Acercamiento entre el Gobierno y la Iglesia: Cristina recibió a Bergoglio
Jueves 27 Noviembre 2008 16:31 hs.|Clarin.com
La Presidenta se reunió en la Rosada con la cúpula del Episcopado, encabezada por el arzobispo porteño. Los obispos calificaron el encuentro como “cordial”, aunque insistieron en la “necesidad de diálogo entre los distintos sectores de la sociedad”. La mandataria aceptó participar de una misa en Luján el 22 de diciembre.

VISITA. La Presidenta con Bergoglio y toda la cúpula de la Iglesia.
Una reunión protocolar, pero con sustancia. Por Sergio Rubin.
En un gesto que habla del acercamiento entre el Gobierno y la Iglesia, la presidenta Cristina Kirchner se reunió durante casi una hora con la cúpula del Episcopado, encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio. El encuentro dejó una nueva señal de distensión: la jefa de Estado se comprometió a participar de una misa en la Basílica de Luján, a realizarse el 22 de diciembre. 
Además de Bergoglio, participaron del encuentro todos los integrantes de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina; incluido su vicepresidente, monseñor Luis Villalba; el vice segundo, José María Arancedo; y el secretario general, Enrique Erguía Seguí. Por parte del Gobierno, asistieron el ministro del Interior, Florencio Randazzo; y el secretario de Culto, Rodolfo Oliveri. 
Tanto fuentes oficiales como eclesiásticas coincidieron en definir como “cordial” el encuentro. “Fue una reunión protocolar, que tuvo como objeto llevar el saludo de la Conferencia Episcopal a la Presidenta”, contó el vocero del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld. 
Los obispos, además, insistieron respecto de la “necesidad de diálogo entre los distintos sectores de la sociedad” y en lo valioso de “sumar” voluntades al proyecto común. “Llevaron el documento dado a conocer en noviembre que la presidenta ya había leído y se habló en general de los contenidos de ese mensaje”, precisó el vocero. 
Oesterheld precisó que buena parte de la audiencia estuvo dedicada a analizar las efectos locales de la crisis financiera mundial. Y que el Episcopado transmitió “preocupación” por los posibles despidos y suspensiones en empresas del país. 

Jorge Bergoglio y Cristina Kirchner volvieron a verse en una reunión calificada como “cordial”.
La Presidenta, por su parte, se comprometió a participar de una misa a realizarse el 22 de diciembre en la Basílica de Luján, como parte de los actos de conmemoración de los 30 años de la mediación del cardenal Antonio Samoré por el conflicto del canal de Beagle. 
La posibilidad de una reunión entre la Presidenta y Bergoglio había terminado de cerrarse el martes por la noche. En medios eclesiásticos, se especula con que la buena predisposición de la Presidenta para recibir a la cúpula eclesiástica responde a un deseo de no tener tantos frentes abiertos, sobre todo frente a un año electoral. Esa necesidad coincide con la intención de los obispos de estar en mejores términos con el Gobierno que, en el último tiempo, viene buscando acercarse al Vaticano.

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Clarín.com  »  Edición Lunes 03.01.2000  »  Política  »  
Los veteranos se duplicaron durante el menemismo
 
EL CONFLICTO DE MALVINAS / INVESTIGACION: ASISTENCIA A LOS EXCOMBATIENTES
Los veteranos se duplicaron durante el menemismo

En 1982 eran 10.000, mientras que ahora hay registrados unos 22.000. Hay denuncias de clientelismo político.

Por GUIDO BRASLAVSKY Y LUIS GARASINO. De la Redacción de Clarín.
El número de los veteranos de la guerra de Malvinas acreditados en registros del Estado aumentó desde 1982 hasta la fecha de 10 mil a 22 mil excombatientes. La mayoría de las incorporaciones a esa categoría ocurrió durante la gestión del gobierno menemista. Y esto motivó que se sucedieran denuncias sobre clientelismo político y supuestas irregularidades.La acreditación como veterano no sólo es importante por el necesario reconocimiento a quienes sufrieron heridas o arriesgaron sus vidas en el conflicto bélico, sino también porque esa categoría legal permite acceder a pensiones del Estado y otros beneficios.Según las últimas cifras del Ministerio de Defensa, publicadas en Internet, hoy existen 22.200 veteranos de la guerra de las Malvinas en nuestro país.Sin embargo, en 1983 el Ejército reconocía sólo la existencia de 9.997 entre efectivos militares, civiles y soldados conscriptos. Y en 1992, en un libro editado por el Círculo Militar, La medicina en la guerra de Malvinas, de los tenientes coroneles médicos Enrique Ceballos (director del Hospital Militar de Puerto Argentino) y José Buroni, se daba la cifra de 14.120 veteranos, incluyendo a los denunciados por la Armada y la Fuerza Aérea.Esta diferencia de 12 mil veteranos, comparando la actual cifra oficial del Ministerio de Defensa ya había sido motivo de dudas dentro de las FF.AA. En una carta que el pasado 9 de diciembre dirigió a varios legisladores, el ex jefe del Ejército general Martín Balza señaló que la información sobre el número de veteranos que consta en Defensa difiere sustancialmente de los datos históricamente conocidos.De acuerdo con la ley 23.109 y su decreto reglamentario 509/88, son beneficiarios de pensión de guerra los ex soldados conscriptos de las Fuerzas Armadas y los oficiales y suboficiales de dichas fuerzas, de la Prefectura y Gendarmería, destinados en el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), o (que hayan) entrado efectivamente en combate en el área del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. El beneficio se extiende a civiles no pertenecientes a las Fuerzas Armadas que cumplieron funciones de servicio o apoyo. El TOM era el área propiamente dicha de las Malvinas y el TOAS incluía prácticamente a toda la Patagonia.Poco después de la guerra, cada fuerza se encargó de certificar la condición de veterano de sus integrantes. En principio, el personal movilizado en el continente no accede a esta categoría. Sí, en cambio, quienes entraron en combate aun fuera del TOM. Es el caso de la tripulación del crucero General Belgrano -hundido fuera del área de exclusión- y de sus dos buques escoltas, que también fueron atacados.Pero durante al gobierno del ex presidente Carlos Menem se creó la Comisión Nacional de Veterano de Guerra, cuya primera presidenta fue la menemista Claudia Bello. Según fuentes militares, una de las causas del aumento es que el menemismo usó la comisión como una fuente de clientelismo político.Es que aquellos que logren la acreditación de veteranos de guerra tienen acceso a una pensión nacional y beneficios como becas de estudio (200 pesos mensuales), exenciones impositivas y dinero adicional a su pensión, de acuerdo a distintas leyes provinciales y normas municipales.Jorge Vázquez, director del periódico El gaucho Rivero y vinculado a la Casa del Veterano, dijo que la laxitud de la ley permite que cualquiera que haya puesto un pie en las islas entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982 pueda reclamar esa condición. Y como tal el pago de una pensión.Vázquez aseguró que la distorsión del padrón proviene principalmente de la Marina. En 1994 incorporó buques y tripulaciones que no estuvieron en la zona de exclusión ni se vieron tampoco afectados, como sí lo estuvo el General Belgrano. En menor número, también la Fuerza Aérea incrementó su padrón en los últimos cuatro años. La categoría de veterano significa un plus salarial para los militares en actividad.Desde la Comisión Nacional de Ex Combatientes, dependiente del Ministerio del Interior, surgió otra explicación. Su presidente -nombrado por Carlos Menem en 1996- sigue siendo César González Trejo, enfrentado a varias organizaciones de veteranos. Dirigente de la menemista Federación Nacional de Veteranos de Guerra, Trejo aseguró que se agita el tema de la imprecisión de los padrones para frenar un proyecto de reconocimiento histórico que impulsa y que busca otorgar 50 mil pesos a cada veterano.Acá hay una operación de inteligencia de sectores de las fuerzas armadas y de Balza, que nunca aceptaron que se estructuraran organizaciones al margen de ellos, disparó el funcionario.

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Converzacion con el Señor Federico Pinedo
Diputado de
la Nación (PRO)
Interbloque Propuesta Federal
Presidente


Sent: Sunday, August 09, 2009 4:42 PM
Subject: re: deuda a soldados
 
 
Señor pinedo. Escuchando la declaración que UD. hizo en la televisión, cuando le preguntaron por la plata que el estado o kischner pagaría a Grondona por el fútbol, UD. dijo que si va al congreso se evaluaría a quien le corresponde porque hay gente necesitada. Bien yo le quiero decir que los soldados del canal del Beagle estamos necesitados hace 31 años, que el estado ha hecho abandono de persona, y discriminación  y no tenemos ningún beneficio que nos ampare ni ley para nosotros, UD. entiende lo que le digo no?
 
Se han violados nuestros derechos humanos y Uds. que hacen nada de nada?
 
Bien esa plata vendría a solucionar muchos de los problemas que tenemos nosotros, económicamente, si se pusieran las pilas, todos los diputados y senadores en tratar un proyecto de ley, para nosotros que ya esta presentado. Eso seria lo mejor que podía pasar, y no darle plata al fútbol, que en realidad no lo necesitan, pero nosotros si porque muchos pasamos hambre UD. sabe lo que es eso? o no sabe que el país esta en llamas, o no sabe que se viene otro estallido social, o aun peor que eso? que cree UD. que va a pasar, con todo respeto le digo que el congreso se ponga las pilas. Espero una repuesta de su parte. Espero que no haga como hacen todos que no contestan y se esconden, hay que tener coraje y dar la cara que para eso los votamos. Hay que hacer memoria señor pinedo.
 
Le dejo un frase del papa Benedicto XVI de su carta apostólica que dice.
 
 
               "CUANDO LA VERDAD ESTA AUSENTE TODO SE DESMORONA" 
 
 SALUDO A UD. ATTE.
 
                                                         MANUEL BUSTOS



Y respondio esto:


From: fpinedo@hcdn.gov.ar
To: mbustos_59@hotmail.com
Subject: Re: deuda a soldados
Date: Thu, 13 Aug 2009 18:54:24 -0300
Nosotros estamos totalmente en contra de gastar fondos del pueblo en pagar la fiesta de los directivos del fútbol. Ignoro el tema de violaciones de derechos humanos en el Beagle del que me habla...
 
 
Federico Pinedo
Diputado de la Nación (PRO)
Interbloque Propuesta Federal
Presidente
www.propuestafederal.org.ar
Riobamba 25, of. 947
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel. (54-11) 6310-7447


 
Sent: Friday, August 14, 2009 12:30 PM
Subject: RE: deuda a soldados
 
Señor Diputado Pinedo.
 
En primer lugar gracias por contestar y dar la cara.
 
y en segundo lugar, Con todo respeto le digo, UD.. esta ocupando un banca en el congreso y como tal es representante del pueblo y yo quiero decirle que yo soy el pueblo, y me da vergüenza tener dirigente como UD..? Donde vive pinedo en un sótano.
 
Entiendo que no quieran darle los fondos del pueblo al fútbol, pero no me puede decir que ignora el tema de violación de derechos humanos que existe en el país, y menos de la propia historia de nuestra argentina, ocurrida en 1978 con la republica de chile fuimos llevados a la guerra hoy denominada conflicto armado o bien conflicto bélico, por el ministerio de defensa, donde intervino el papa s.s. Juan pablo II, que paro la guerra que ya estaba en marcha.
 
Señor pinedo. Acaso no sabe que en nuestro país hubo 3 conflictos, se los nombro para que sepa, operativo independencia, operativo soberanía, y Malvinas,¿pregunto que entiende UD.. por derechos humanos? porque no le pregunta a sus colegas, como al diputado Thomas a Graciela olmos, salín, pregúntele a la ministra, a Aníbal Fernández, a cobos que es el presidente del senado, a bergoglio, a casareto, o pregúntele al papa Benedicto XVI que dio la orden para conmemorar los 30 años del conflicto, se coloco una piedra en nombre de s.s. Juan pablo II, se hizo la misa que presencio la presidenta, y todo su gabinete a donde estaba UD.. Pinedo...?    o no sabe que todavía hay 106 mil minas puestas en toda la cordillera  sin desactivar.
 
Sabe que hubo un plebiscito y un tratado de paz en 1984, que lo firmo dante caputo.
 
A eso me refiero señor pinedo, a los proyectos que han sido presentados y nunca han sido tratados.
A eso me refiero señor pinedo , hace 31 años que se han violados nuestros derechos humanos del cual UD. ignora.
A eso me refiero señor pinedo. Hace 31 años que el estado ha sepultado nuestra verdadera historia. Hemos sido olvidados y discriminados, UD. sabe que el estado ha hecho abandono de persona, UD. sabe en que marco jurídico se encuadra esta figura?
 
lo invito a que entre en una pagina Web, así se asesora y se ilustra un poco, de los hechos sucedidos, de la verdad real de nuestro país, en esa pagina encontrara todo mi gestión que vengo realizando desde el 2007 hasta el DIA de la fecha. Sin encontrar repuesta de nadie, todos se lavan las manos, y como le dije antes el país esta en llamas y esto puede explotar en cualquier momento.
 
Sabe UD. que en todo el país hay agrupaciones que reclamamos lo mismo. Y que somos unos 400 mil ex soldados y que la mayoría esta sin trabajo sabe eso UD. sabe que muchos pasan hambre, sabe que muchos están enfermos y otros están locos, si no lo sabe le digo lo que le dije antes pónganse las pilas. Mi amigo?
 
Sabe que no tenemos ningún beneficio que nos respalde, ni obra social ni ley que nos contemple, en que país vive señor pinedo.
 
Señor pinedo. No somos piquetero ni de quebracho ni nada parecido, pero que cree ud. que pasaría si esta masa de gente se mueve.
 
 Con todo respeto lo invito a ver la página Web. www.patrisfidelita.es.tl que esta recorriendo en Internet. y quedo a su entera disposición, para ayudarlo en lo que le sea posible.
 
Señor pinedo. Como presidente de la agrupación que presido, y en representante de miles de ex soldados, le solicito encarecidamente que se pongan a trabajar en el tema. Por la memoria, y por la verdad.
 
SALUDO A UD ATTE.
 
                               
                                                  “PATRIS FIDELITAS "
 
                        AGRUPACIÓN DE VETERANOS DEL CANAL DEL BEAGLE
 
                                                                MANUEL BUSTOS

Le contesté:



Y responido:


De:
Federico Pinedo (fpinedo@hcdn.gov.ar)
Enviado:
miércoles, 19 de agosto de 2009 08:07:10 p.m.
Para:
manuel antonio bustos (mbustos_59@hotmail.com)
Lo único que le dije es que estoy en contra de lo del fútbol. Si UD. está de acuerdo, lo respeto. No tiene de qué avergonzarse.
 
También conozco nuestra historia.
 
Atentamente,
 
Pinedo
 
 
Federico Pinedo
Diputado de la Nación (PRO)
Interbloque Propuesta Federal
Presidente
www.propuestafederal.org.ar
 
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Ciudad de Buenos Aires, Argentina
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